Según el Dr. Nguyen Huy Hoang, miembro de la Sociedad Vietnamita de Medicina Subacuática y Terapia de Oxígeno Hiperbárico, la necesidad de refrescarse mediante la ducha es aún mayor en los días calurosos. Sin embargo, ducharse con demasiada frecuencia puede ser perjudicial para el organismo e incluso provocar problemas de salud.

El doctor Hoang desaconseja ducharse cuatro veces al día, incluso cuando hace calor y resulta incómodo:

Resumen rápido:
  • 1. Después de actividades al aire libre o ejercicio extenuante.
  • 2. Cuando el cuerpo está cansado o deshidratado.
  • 3. A altas horas de la noche.
  • 4. Inmediatamente después de una comida copiosa.
1. Después de actividades al aire libre o ejercicio extenuante.

En este momento, el cuerpo se encuentra en un estado de hipertermia, el corazón late aceleradamente y los vasos sanguíneos se dilatan para disipar el calor. Si se ducha inmediatamente, sobre todo con agua fría, el cambio brusco de temperatura provocará una rápida constricción de los vasos sanguíneos, alterando la termorregulación y aumentando la carga sobre el sistema cardiovascular.

Las personas que se bañan a esta hora pueden experimentar mareos, hipotensión, dolores de cabeza, palpitaciones o dificultad para respirar. Para quienes padecen enfermedades cardiovasculares, hipertensión o son personas mayores, el riesgo de sufrir un infarto o un derrame cerebral puede aumentar.

Por lo tanto, después de estar al sol, las personas deben descansar en un lugar fresco y bien ventilado durante unos 15 a 30 minutos, secarse el sudor, reponer líquidos y luego ducharse.

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Se recomienda a las personas que no se duchen después de realizar actividades extenuantes al aire libre o cuando se sientan cansadas.
2. Cuando el cuerpo está cansado o deshidratado.

Si una persona se siente agotada, mareada, tiene la boca seca, el corazón acelerado o suda en exceso, es señal de que su circulación y temperatura corporal no son estables.

Ducharse a esta hora puede provocar fácilmente una bajada de la presión arterial, con la consiguiente posibilidad de mareos o arritmias cardíacas. Las personas mayores y aquellas con enfermedades cardiovasculares preexistentes deben extremar las precauciones.

3. A altas horas de la noche.

Ducharse a altas horas de la noche, especialmente cuando baja la temperatura ambiente, también conlleva muchos riesgos para la salud. El cambio brusco de temperatura provoca que los vasos sanguíneos se contraigan para retener el calor, lo que puede causar fácilmente dolores de cabeza, de cuello y hombros, o empeorar las migrañas.

En personas con aterosclerosis, degeneración espinal o enfermedad cardiovascular, la vasoconstricción puede reducir aún más el flujo sanguíneo, aumentando el riesgo de eventos cardiovasculares.

4. Inmediatamente después de una comida copiosa.

Después de comer, la sangre tiende a concentrarse en el sistema digestivo. Si te duchas inmediatamente, la circulación sanguínea puede alterarse bruscamente, afectando la digestión y provocando cansancio y mareos. Se recomienda esperar entre 30 minutos y una hora después de comer antes de ducharse.

El doctor Hoang recomienda usar agua tibia o ligeramente fría, evitando el agua demasiado fría, y no ducharse durante mucho tiempo. Al ducharse, se debe tener cuidado de no echar agua sobre la cabeza; en su lugar, se deben mojar primero las piernas y los brazos para que el cuerpo se adapte gradualmente al cambio de temperatura y así evitar complicaciones posteriores.

Fuente: https://vietnamnet.vn/4-thoi-diem-nong-den-may-cung-khong-duoc-tam-2519644.html