Ser médico residente no debería ser un privilegio.
En Vietnam, la formación de residentes se lleva a cabo desde hace casi 50 años, demostrando su eficacia para formar a muchas generaciones de médicos especialistas cualificados que desempeñan un papel fundamental en los hospitales centrales y provinciales, así como dentro del sistema de educación médica.

Los médicos residentes participan en debates sobre el tratamiento, basándose en casos clínicos.
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Sin embargo, en la práctica, aún existe una brecha significativa en la competencia profesional del personal médico entre los distintos niveles del sistema sanitario , especialmente entre los niveles central y local. Esta brecha no solo se refleja en la capacidad para realizar técnicas avanzadas, sino también en el razonamiento clínico, la capacidad de toma de decisiones, el manejo de urgencias y la atención integral al paciente.
La razón principal de esta situación no se debe a la falta de esfuerzo o de competencia individual por parte de los médicos de los hospitales de menor nivel, sino más bien a que no han recibido programas de formación especializada estandarizados, unificados e integrales.
La mayoría de los médicos que trabajan en la zona no han tenido la oportunidad de participar en una formación de residencia adecuada, es decir, una formación práctica a tiempo completo, suficientemente larga y supervisada de cerca, con evaluación continua del desempeño. En cambio, suelen formarse mediante programas cortos e intermitentes, con una orientación teórica o sin objetivos de aprendizaje claros, lo que conlleva una acumulación desigual de experiencia y habilidades.
Los programas de formación médica especializada en Vietnam presentan actualmente numerosas deficiencias, que abarcan desde la estructura y la duración del programa hasta los métodos de enseñanza y los mecanismos de evaluación y acreditación. Muchos programas no se basan en marcos estandarizados de competencias profesionales, no están estrechamente vinculados a la práctica clínica y no garantizan que los graduados puedan ejercer sus especialidades de forma independiente y con una calidad constante.
La consecuencia de estas deficiencias es la desigualdad en la atención sanitaria, ya que las personas que viven en zonas remotas y rurales tienen un acceso limitado a servicios médicos de alta calidad en sus propios lugares de residencia, lo que las obliga a buscar tratamiento en hospitales de mayor complejidad. Esto provoca la saturación de dichos hospitales, un aumento de los costes sociales y socava el objetivo de una atención sanitaria equitativa para todos los ciudadanos.
En este contexto, la formación de residentes debe considerarse el referente para la formación médica especializada, elevando el nivel general de calidad médica, en lugar de una formación de élite en un sentido estricto. Porque ser médico, especialmente especialista, requiere una formación exhaustiva para satisfacer las necesidades sanitarias de la población.

Los médicos discuten el plan antes de realizar una intervención cardiovascular.
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Si solo un pequeño grupo de médicos se forma como residentes, mientras que la mayoría de los especialistas se forman mediante prácticas desiguales, entonces no se puede garantizar la equidad en la atención médica. La formación de residentes debe considerarse un estándar universal, no una vía privilegiada.
Es necesario legalizar la formación de los médicos residentes.
Ser médico implica cumplir con altos estándares de experiencia, habilidad y ética médica. La formación de residentes a gran escala busca elevar el nivel general de calidad y garantizar la equidad en la atención médica para todos los ciudadanos, en lugar de crear una estratificación injustificada dentro de la profesión médica.
La formación de los médicos residentes debería incorporarse al ordenamiento jurídico como un requisito obligatorio para la formación de médicos especialistas y, en última instancia, como un prerrequisito previo para que los médicos puedan ejercer de forma independiente en entornos clínicos, especialmente en campos especializados.
Es necesario desarrollar una estrategia nacional a largo plazo para la formación de médicos residentes, que abarque la escala de formación, la estructura de especialización, la distribución regional y la previsión de las necesidades de personal sanitario, en estrecha consonancia con la estrategia de desarrollo del sistema sanitario y el objetivo de equidad en la atención sanitaria.
Al mismo tiempo, se debe estandarizar y acreditar los hospitales que participan en la formación de médicos residentes.
Establecer un sistema de selección transparente y justo; un programa de formación basado en competencias; un mecanismo de evaluación continua y final riguroso; y un sistema unificado y jurídicamente vinculante para certificar la finalización de la formación de residentes en todo el país.
Fuente: https://thanhnien.vn/bac-si-noi-tru-co-nen-chi-danh-cho-nhom-nho-185251222215916564.htm








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