Los científicos acaban de descubrir nuevas pruebas de la existencia de vidrio del desierto libio: un extraño vidrio amarillo disperso por Egipto y Libia, formado a partir de un evento cósmico extremo ocurrido hace unos 29 millones de años.
Este tipo de vidrio fue muy valorado por los antiguos egipcios y se colocó en la tumba del rey Tutankamón.
Un equipo de investigación de la Universidad de Milano-Bicocca (Italia) descubrió un raro grano de circón oculto en el vidrio, que presenta una estructura ramificada similar a un árbol, denominada textura dendrítica.
Las partículas de circón son extremadamente pequeñas, de tan solo unos 20 micrómetros, lo que indica que alguna vez fueron calentadas intensamente, fundidas por completo y luego recristalizadas rápidamente.

Esto demuestra que el vidrio alguna vez soportó temperaturas superiores a los 2250 grados Celsius, mucho más altas que las de la lava volcánica, que normalmente solo alcanza entre 700 y 1200 grados Celsius.
El análisis reveló que el vidrio atrapado entre las ramificaciones de circón tenía una composición química diferente, conteniendo más aluminio y circonio, lo que sugiere que se originó a partir de una gota de lava separada que se enfrió y solidificó de forma independiente.
No se encontraron rastros de los minerales intermedios que suelen aparecer al fundirse el circón; todo era circón. Esto sugiere que el proceso de calentamiento y enfriamiento se produjo con extrema rapidez, "congelando" la evidencia en su lugar.

Los científicos creen que el circón es un registro microscópico de un evento extremadamente violento, donde las temperaturas extremas fundieron tanto el circón como el material circundante rico en sílice, formando gotitas de una solución que se enfriaba rápidamente.
Sin embargo, el debate sigue sin resolverse: algunos defienden un impacto directo del meteorito, mientras que otros creen que el meteorito explotó en la atmósfera con la fuerza suficiente para derretir el desierto que se encontraba debajo.

El descubrimiento del circón no resolvió la controversia, pero proporcionó pruebas contundentes de que el suceso implicó temperaturas inusuales y se produjo en condiciones turbulentas.
Por eso, el vidrio del desierto libio sigue siendo uno de los misterios más antiguos de la ciencia planetaria, y también un testimonio de la reverencia que los antiguos egipcios le tenían cuando lo colocaron en la tumba del rey Tutankamón.
Fuente: https://giaoducthoidai.vn/bi-an-thuy-tinh-ngoai-trai-dat-trong-mo-vua-tutankhamun-post780153.html







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