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Desde bolsos de diseño falsificados y botellas de suplementos dietéticos no verificados hasta software informático pirateado, los problemas de propiedad intelectual ya no son solo una preocupación de los gerentes o las empresas, sino que reflejan cómo la sociedad percibe y respeta el valor de la creatividad.
Para evitar que las malas acciones se conviertan en la norma.
En los últimos días, el hecho de que la Policía Provincial de Phu Tho haya iniciado el primer caso a nivel nacional relacionado con el suministro y uso ilegal de software Windows y Microsoft Office ha generado un amplio debate.
Lo destacable no es solo el caso en sí, sino también la reacción de muchas personas que creen que usar software pirateado o claves de licencias ilegales es algo común desde hace mucho tiempo. Muchos han considerado implícitamente instalar una suite de Microsoft Office que cuesta unas decenas de miles de dongs en lugar de gastar millones en comprar una versión con licencia como un "truco para ahorrar dinero", en lugar de una infracción de los derechos de propiedad intelectual.
Durante muchos años, nos hemos acostumbrado demasiado a usar artículos "casi auténticos" a precios inusualmente bajos. Un bolso de marca por solo unos cientos de miles de dongs, un par de zapatos falsificados, un frasco de cosméticos "importados" a un precio sorprendentemente bajo, o un software activado con un código pirata… todos tienen algo en común: los compradores quieren poseer el valor de una marca, pero no están dispuestos a pagar el verdadero valor que esta representa. Este es el terreno fértil para que prosperen los productos falsificados.
En Da Nang , las inspecciones realizadas por las autoridades han revelado la magnitud de este problema. Se ha ordenado la destrucción de miles de productos falsificados, desde zapatos, bolsos, ropa, gafas y accesorios para teléfonos hasta otros bienes de consumo. Estas cifras reflejan la sofisticación de la infracción de la propiedad intelectual y plantean una pregunta crucial: ¿Qué factores siguen alimentando el mercado de la falsificación?
La respuesta reside en una contradicción bastante común: muchas personas desean productos de calidad de marcas reconocidas, pero siempre buscan los precios más bajos. Por supuesto, no todos los productos baratos son falsos, y nadie obliga a los consumidores a comprar artículos caros. La verdadera preocupación no es el deseo de comprar un buen producto a un precio razonable, sino la expectativa de poseer un producto de alta gama a un precio desorbitado.
Porque detrás de cada producto auténtico se encuentran los costos de investigación, diseño, tecnología, control de calidad, marca y el arduo trabajo de quienes lo crearon. Cuando los consumidores aceptan productos falsificados que son "similares al original pero mucho más baratos", sin darse cuenta alimentan el mercado de la falsificación.
Desarrolla el hábito de conocer el precio que hay que pagar por la creatividad.
La lucha contra la falsificación y la infracción de la propiedad intelectual no puede tener éxito si se basa únicamente en campañas de inspección intensivas. Se puede clausurar un establecimiento infractor y destruir un lote de productos falsificados, pero si los consumidores siguen aceptando las falsificaciones, pronto surgirán otros vendedores en el mercado. Para abordar la causa raíz, se necesita un «triángulo de soluciones»: instituciones sólidas, tecnología transparente y una cultura de consumo responsable.
En el contexto del auge del comercio electrónico, las redes sociales y las ventas por streaming, el enfoque de "detectar y luego actuar" tiene cada vez más dificultades para adaptarse a los métodos de infracción en constante evolución. Por lo tanto, es necesario pasar de la gestión de casos individuales a la gestión de toda la cadena de suministro, lo que exige una estrecha coordinación entre los organismos pertinentes, los organismos especializados y las plataformas digitales.
Además, la tecnología debe convertirse en un nuevo «escudo». El enfoque fundamental consiste en crear un sistema para identificar y rastrear el origen de los productos. Por ejemplo, el proyecto de Decreto del Ministerio de Seguridad Pública sobre la identificación, autenticación y trazabilidad de mercancías busca generar datos que identifiquen el producto a lo largo de todo su ciclo de vida, desde la producción hasta el consumo. Asimismo, a partir del 1 de julio de 2026, muchos grupos de productos de alto riesgo bajo la gestión del Ministerio de Industria y Comercio deberán ser rastreables mediante el sistema VeriGoods o sistemas conectados equivalentes. En ese momento, los códigos QR o las etiquetas electrónicas se convertirán en la «identidad digital» de los productos. Para una ciudad que aspira a una economía creativa como Da Nang, esta es también una herramienta importante para proteger los productos OCOP, la artesanía tradicional y las especialidades locales del riesgo de robo de marca.
Sin embargo, la tecnología y la ley solo pueden abordar los síntomas. La raíz del problema reside en la falta de conciencia social. El reciente y controvertido caso del uso de software pirata de Microsoft revela una realidad que invita a la reflexión: muchas personas aún consideran normal usar propiedad intelectual sin pagar derechos de autor. Esta mentalidad también se evidencia en la compra de un bolso de diseñador de imitación o un frasco de cosméticos "importados" a un precio inusualmente bajo, pero que cuestan solo una fracción del precio original. Una sociedad que respeta la creatividad no implica que todos deban usar artículos caros. Los consumidores pueden elegir productos que se ajusten a sus posibilidades económicas, pero deben abandonar la idea de querer poseer el valor de un producto de marca sin estar dispuestos a pagar el verdadero valor que la marca crea.
En definitiva, un mercado saludable solo se forma cuando cada consumidor comprende que comprar a un precio justo es también una manera de proteger la creatividad. Y cada persona debe entender que el valor de la creatividad debe pagarse a un precio acorde. Solo cuando la sociedad aprenda a rechazar las imitaciones baratas se protegerán las marcas auténticas y la economía podrá desarrollarse sobre la base del verdadero valor.
Fuente: https://baodanang.vn/bo-tu-duy-ngon-bo-re-3341194.html







