El sistema actual de cables de internet abarca millones de kilómetros (km) en todo el mundo, incluyendo aproximadamente 1,5 millones de km de cables submarinos. A medida que los cables más antiguos se sacan a la superficie y se instalan otros nuevos, los científicos los utilizan cada vez más para monitorear peligros naturales como terremotos, actividad volcánica e inundaciones.

Los cables submarinos ya no son los únicos responsables de la transmisión de datos de internet.
FOTO: REUTERS
Los sensores acústicos dispersivos (DAS) utilizan pulsos láser para detectar incluso los cambios más leves en la vibración, la deformación y el movimiento del suelo y el agua. A diferencia de los sismómetros tradicionales, que solo miden en un punto, la fibra óptica puede funcionar como un sensor continuo en una amplia zona, recopilando datos en tiempo real con alta resolución. Un ejemplo destacado es la erupción del monte Grindavík en Islandia, donde este sistema proporcionó una alerta con 26 minutos de antelación, lo que permitió a los residentes evacuar.
Una investigación del Instituto Tecnológico de California (Caltech) demuestra la eficacia de este sistema de monitoreo, al comprobar que un tramo de 100 km de cable de fibra óptica puede recopilar datos equivalentes a los de 10 000 sismómetros tradicionales. Cabe destacar que el sistema DAS es significativamente más económico que los sistemas tradicionales, ya que solo requiere un lector de señales con un costo aproximado de 200 000 dólares, en comparación con los 700 sismómetros (cada uno con un costo de 50 000 dólares) necesarios para medir la actividad sísmica en California.
No se limita únicamente a los cables de internet en la Tierra.
En las Islas Canarias, investigadores han transformado un cable de telecomunicaciones submarino en 11.968 sensores de tensión, lo que permite detectar terremotos locales y ondas sísmicas provenientes de sismos a miles de kilómetros de distancia. Esta tecnología también se está considerando para detectar terremotos en la Luna. Investigadores del Laboratorio Nacional de Los Alamos (EE. UU.) proponen tender cables de fibra óptica sobre la superficie lunar, eliminando potencialmente la necesidad de enterrarlos.
Aunque la Luna carece de placas tectónicas como la Tierra , pueden producirse terremotos debido a la gravedad terrestre y al impacto de meteoritos. La superficie lunar también experimenta fluctuaciones extremas de temperatura, que oscilan entre los -246 grados Celsius por la noche y los 121 grados Celsius durante el día, lo que contribuye a la actividad sísmica.
Comprender la actividad sísmica en la Luna podría ayudar a los científicos a descubrir más sobre la estructura interna del satélite natural, desde su densidad hasta su composición y potencial de fluidos. Si se detectan fallas, esto podría indicar que la Luna tiene mayor actividad geológica de lo que se creía. Los datos sísmicos adicionales podrían aportar nuevas perspectivas sobre el proceso de formación de la Luna .
Fuente: https://thanhnien.vn/cap-internet-co-the-giup-canh-bao-thien-tai-185260522002441941.htm








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