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Cunha llegó al Manchester United por 62,5 millones de libras, eclipsado por los 27 goles que marcó en sus dos últimas temporadas en los Wolves. |
En el Manchester United, hablar de Matheus Cunha es hablar de un jugador que se preocupa muchísimo. Se preocupa por sí mismo, por el equipo, por cada pequeño detalle en el vestuario. No es una preocupación ostentosa ni llamativa, sino más bien un raro sentido de la responsabilidad, propio de un fichaje estrella recién llegado a Old Trafford.
La paradoja de Cunha
Cunha llegó al Manchester United por 62,5 millones de libras, eclipsado por los 27 goles que marcó en sus dos últimas temporadas en los Wolves. Pero la Premier League nunca ha sido un terreno indulgente para los jugadores definidos por su dinero.
Tras 16 partidos, tres goles bastan para generar dudas. Y en el Manchester United, las dudas siempre surgen muy pronto.
El problema es este: Cunha no es el tipo de jugador que existe únicamente para marcar goles. Se formó en el mediocampo, acostumbrado a participar en el juego general del equipo, en lugar de quedarse parado en el área.
Pero en el fútbol inglés, el valor de un jugador de ataque a menudo se reduce a números. Sin goles, sin asistencias, solo se traduce en decepción.
La realidad en Old Trafford cuenta una historia diferente. Cunha, que domina cinco idiomas, se comunicaba directamente con el personal del club y rápidamente se convirtió en un nexo de unión en un vestuario conflictivo.
Los jóvenes de la cantera, al ser ascendidos para entrenar con el primer equipo, siempre mencionan a Cunha como la persona que les ayudó activamente a integrarse. En los grandes clubes, estos detalles suelen pasar desapercibidos. Pero son precisamente estas cosas las que crean cohesión.
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En el terreno de juego, la influencia de Cunha es incalculable. |
En la cancha, la influencia de Cunha es incalculable. El hecho de que los rivales lo eviten sistemáticamente en los duelos individuales abre espacios para los jugadores que lo rodean.
La gran entrega de Cunha lo convierte en una pieza clave del sistema de presión, un factor determinante para mejorar significativamente el control del partido por parte del club. El Manchester United se encuentra actualmente entre los máximos goleadores de la liga, y eso no es casualidad.
El portero Tom Heaton describió una vez a Cunha como "un jugador algo rebelde, pero que aporta mucha energía positiva". Esta es una forma común de describir a los jugadores con personalidades fuertes. No son fáciles de controlar, pero marcan la diferencia, algo que un sistema puramente disciplinado no puede reemplazar.
No es casualidad que Ruben Amorim considerara a Cunha su máxima prioridad cuando comenzó la reconstrucción del Manchester United. Amorim vio en el delantero brasileño lo que él llamó "el loco necesario", un jugador que se atrevía a jugar, se atrevía a arriesgar y no se acobardaba ante la presión.
Para Amorim, un gran equipo necesita no solo líderes, sino también personas que alteren el orden establecido.
Tácticamente, Cunha ha desempeñado diversas funciones: delantero centro, mediapunta y extremo izquierdo cuando el equipo cambia a una formación 4-2-3-1. A menudo es él quien debe sacrificarse, estirando la defensa, bajando a recibir para combinar jugadas o presionando desde lejos. Si bien estas tareas no contribuyen a que Cunha marque goles con regularidad, sí benefician directamente la estructura general del equipo.
El valor de Cunha va mucho más allá de simplemente marcar goles.
Amorim admitió francamente en una ocasión que Cunha "piensa demasiado en los números". Es una presión natural para un jugador de ataque en un club grande.
Sin embargo, Amorim también destacó que la influencia de Cunha va mucho más allá de los goles. Cree que el delantero brasileño tiene mucho margen de mejora, tanto en defensa como en ataque. Y, lo que es más importante, Cunha está dispuesto a aprender.
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El portero Tom Heaton describió en una ocasión a Cunha como "un jugador algo rebelde, pero que aporta mucha energía positiva". |
Las oportunidades perdidas aún persiguen a Cunha. El penalti fallado contra el Grimsby Town. Los tiros a puerta sin éxito contra el Arsenal, el Fulham, el Wolves y el Aston Villa. Pero, en perspectiva, esos fallos demuestran que Cunha está dispuesto a asumir la responsabilidad. No rehúye los momentos decisivos, aun sabiendo el precio que debe pagar.
Hubo partidos en los que el papel de Cunha solo se comprendió plenamente en las repeticiones. El plan para vencer al Liverpool se basaba en que jugara como delantero centro, no para marcar goles, sino para impulsar al equipo hacia adelante. Contra el Newcastle, Cunha marcó el ritmo, ayudando al Manchester United a superar la presión, y los jugadores jóvenes buscaban su apoyo.
Fuera del campo, Cunha lleva una vida privada. Su familia es su prioridad. El verano pasado, dio la bienvenida a su primera hija. Familiares y amigos se sientan en las gradas traseras del Stretford End en cada partido en casa. Es un marcado contraste con los estereotipos que rodean a las estrellas de la Premier League.
El próximo reencuentro con los Wolves probablemente hará que Cunha retome su ritmo habitual: goles y asistencias. Pero centrarse únicamente en eso sería perder de vista el panorama general.
El Manchester United busca recuperarse, no solo tácticamente, sino también mentalmente. Y en ese proceso, Matheus Cunha desempeña un papel que las estadísticas no pueden reflejar por completo.
A veces, un equipo necesita algo más que números. Necesita un jugador que se atreva a soportar la presión, que se preocupe por el equipo y que se atreva a estar en el centro de los acontecimientos. Para el Manchester United, Cunha es precisamente ese tipo de jugador.
Fuente: https://znews.vn/cunha-la-ga-dien-ma-mu-can-post1615244.html









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