Un lugar donde converge la sabiduría.
En su discurso durante la celebración del 120 aniversario de la Universidad Nacional de Hanói, el Secretario General y Presidente To Lam situó la educación superior en la posición de centro neurálgico del intelecto nacional, capaz de resolver los principales problemas del país mediante la tecnología.
Durante muchos años, hemos hablado de las universidades utilizando conceptos familiares como formación, investigación, resultados de aprendizaje y clasificaciones. Pero este mensaje revela un enfoque diferente: las universidades deben convertirse en "centros de innovación", lugares donde se formulen argumentos científicos para la toma de decisiones sobre el desarrollo nacional. Esta ya no es la mentalidad de un sistema educativo centrado únicamente en los exámenes, sino la de una nación que quiere competir a través del conocimiento.
Uno de los puntos más destacados del discurso del Secretario General y Presidente fue la exigencia a las universidades de "atreverse a liderar, atreverse a experimentar y abrir camino a nuevos modelos". Esta no es solo una expectativa para una universidad en particular, sino que refleja la necesidad de innovación en todo el sistema de educación superior vietnamita en una era de competencia basada en la tecnología y la creatividad.
Por lo tanto, el espíritu "pionero" que se destaca en esta ocasión no es solo un requisito para la innovación en la gobernanza o los métodos de formación, sino, más fundamentalmente, un cambio en la mentalidad universitaria en la nueva era.
En la era de la IA y la transformación digital, la sociedad no solo necesita estudiantes con una gran capacidad de memorización, sino también personas con pensamiento crítico, creatividad, adaptabilidad y la valentía de proponer nuevas ideas. Este es, además, el valor fundamental de la educación superior moderna.
Cuando el Secretario General y Presidente To Lam hizo hincapié en la creación de un ecosistema de formación, investigación e innovación vinculado al Parque de Alta Tecnología de Hoa Lac, demostró que la educación se está vinculando directamente con la ciencia y la tecnología, la competitividad y el futuro de la economía nacional. Las universidades ya no están al margen del proceso de desarrollo, sino que deben convertirse en un eslabón fundamental de la cadena de innovación nacional.
A lo largo de los años, la brecha entre la formación académica y el mercado laboral ha sido un tema recurrente. Hubo épocas en las que los estudiantes cursaban programas centrados en la teoría, mientras que las empresas necesitaban habilidades prácticas y adaptabilidad. Muchos proyectos de investigación, incluso después de su finalización, se quedaban en papel, sin posibilidad de aplicación práctica.
Esto cobra especial importancia ahora que Vietnam se adentra en un nuevo panorama competitivo en inteligencia artificial, macrodatos, industria de semiconductores, transición ecológica y economía digital. En esta competencia, las ventajas derivadas de la mano de obra barata o los recursos naturales disminuirán gradualmente. En última instancia, la capacidad de desarrollo nacional dependerá de la calidad de su población y su nivel de conocimientos.

Las universidades tienen ante sí la oportunidad de transformarse.
El hito del 120 aniversario no solo tiene una importancia histórica para una institución educativa, sino que también sirve como recordatorio de la transformación de la educación superior vietnamita a través de las diversas etapas del desarrollo nacional. Si bien en el pasado las universidades se centraban principalmente en la formación de personal, hoy ese papel se ha ampliado significativamente: las universidades deben convertirse en parte integral de la competitividad nacional mediante la investigación, la innovación y el desarrollo de recursos humanos de alta calidad.
Esto representa también un cambio radical en la concepción del desarrollo educativo. Para responder a las nuevas demandas, las universidades necesitan innovar con mayor intensidad, desde los modelos de gobernanza y los métodos de formación hasta los mecanismos de investigación y el desarrollo de una cultura académica. Porque, en definitiva, una universidad sólida no se mide por el tamaño de sus instalaciones, sino por su capacidad para generar nuevo conocimiento y contribuir de forma significativa a la sociedad.
La innovación en la educación superior debe partir de una mentalidad clara y práctica, que abarque desde planes de desarrollo y mecanismos de gobernanza basados en el desempeño hasta la inversión en infraestructura científica, la captación de talento y la ampliación de las conexiones internacionales. Esto demuestra que el espíritu de innovación no puede quedarse en un simple eslogan, sino que debe impregnar cada aula, cada clase y cada proyecto de investigación, todos los días.
En definitiva, el mayor valor que revela el discurso no reside en la priorización de objetivos ni en la magnitud del desarrollo, sino en la perspectiva sobre el papel del conocimiento en el futuro de la nación. Un país puede carecer de muchos recursos, pero si pierde la fe en la educación y en el potencial de su gente, será difícil generar un impulso de desarrollo sostenible.
Por lo tanto, la educación superior vietnamita no solo debe aspirar a formar recursos humanos, sino también a construir un sistema universitario lo suficientemente sólido como para fomentar un espíritu de apertura, preservar la dignidad intelectual y contribuir al desarrollo del país a través del poder del conocimiento y la creatividad.
Fuente: https://giaoducthoidai.vn/dai-hoc-duoc-dat-vao-trung-tam-suc-manh-tri-thuc-quoc-gia-post778041.html










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