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| La procesión del palanquín en la ceremonia inaugural del festival del Templo del Duom, en la primavera del Año del Caballo (2016). Foto: Archivo. |
Según las creencias populares, cada año una persona se ve influenciada por una estrella específica. Dentro del sistema estelar, existen estrellas auspiciosas como el Sol y la Luna, que traen buena fortuna; pero también hay estrellas desfavorables como Rahu, Ketu y Venus, que infunden temor a la desgracia, la enfermedad o las pérdidas económicas.
Para aliviar esta ansiedad, muchas personas están dispuestas a gastar desde cientos de miles hasta decenas de millones de dongs para inscribirse en la ceremonia de ofrenda de estrellas. En algunos templos y santuarios, la lista de inscripción se extiende por páginas, y las multitudes son tan grandes que la gente se agolpa en la calle y la acera, mirando hacia el santuario con la creencia de que: mientras su nombre esté en la lista y paguen la tarifa completa de la ofrenda, su desgracia se evitará.
No podemos negar el valor de la fe y la creencia. En un mundo lleno de incertidumbre y riesgo, realizar un ritual espiritual ayuda a las personas a sentirse más tranquilas y les proporciona fortaleza mental para afrontar las dificultades; esta es una necesidad psicológica legítima.
Sin embargo, la realidad revela muchas distorsiones preocupantes de este ritual: muchos lugares ofrecen paquetes para ahuyentar la mala suerte con tarifas fijas, convirtiendo un ritual voluntario en un servicio con precio. El miedo excesivo a los malos augurios provoca ansiedad en muchas personas, lo que afecta su trabajo y su vida cotidiana.
Desde una perspectiva cultural y religiosa progresista, la Iglesia Budista de Vietnam ha afirmado repetidamente que las enseñanzas budistas no incluyen rituales para alejar la mala suerte; en cambio, se centran en oraciones por la paz, la prosperidad nacional y en guiar a las personas hacia la autocultivación. El Buda reside en el corazón, no en los rituales. Vivir virtuosamente, realizar buenas obras y mantener un corazón puro es la mejor manera de alejar la mala suerte.
La vida tiene sus altibajos, como una onda sinusoidal; las dificultades son lecciones para crecer, no solo obstáculos que evitar. En lugar de gastar dinero en rituales extravagantes, aprovecha ese tiempo para estudiar, mejorar tu salud y comprenderte a ti mismo.
Ofrecer oraciones para alejar la mala suerte no está mal si se trata simplemente de un ritual espiritual para estabilizar la mente al comenzar el nuevo año. Pero no dejes que se convierta en una carga financiera. La paz no se compra con ofrendas; se construye con el esfuerzo, la sabiduría y el buen corazón de cada persona.
En el año del Caballo de Fuego 2026, en lugar de buscar incansablemente estrellas en el cielo para evitar la desgracia, encendamos la "estrella" de la compasión y la atención plena dentro de nuestros propios corazones, porque "una mente en paz trae paz en todas las cosas".
Fuente: https://baothainguyen.vn/van-hoa/202602/de-nghi-le-la-net-van-hoa-dep-1e97f37/








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