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La pandemia de la COVID-19 ha puesto al descubierto las deficiencias no solo de la gobernanza y la administración social, sino también de los sistemas de atención primaria de salud y medicina preventiva. Este ámbito, sin acontecimientos de gran envergadura como la pandemia, ha recibido escasa atención durante mucho tiempo e incluso ha sido prácticamente invisible para una parte importante de la población.
Los resultados del monitoreo anunciados el 29 de mayo en la Asamblea Nacional mostraron que el gasto en atención médica comunitaria como porcentaje del gasto total en atención médica social disminuyó del 32,4% en 2017 al 23,1% en 2019. La proporción del gasto en exámenes médicos y tratamientos cubiertos por el seguro de salud a nivel comunitario alcanzó el 34,5% en 2022, mientras que a nivel comunal solo alcanzó el 1,7%. La asignación de gastos recurrentes, aparte de los salarios, para los centros de salud comunales sigue siendo baja, con algunas localidades que reciben solo 10-20 millones de VND/centro/año, apenas suficiente para cubrir los costos de electricidad, agua y administración. Los ingresos y beneficios para el personal también son demasiado bajos: el nivel de apoyo para los trabajadores de salud de las aldeas es solo 0,3 y 0,5 veces el salario base (equivalente a 447.000 VND y 745.000 VND respectivamente).
Por lo tanto, no sorprende que el número total de personal de atención sanitaria preventiva, desde el nivel central hasta el distrital, solo cubra el 42% de las necesidades de recursos humanos (un déficit de aproximadamente 23.800 personas), mientras que el número de trabajadores de la salud preventiva que se trasladan a otros puestos o renuncian está aumentando.
Muchos diputados de la Asamblea Nacional manifestaron su preocupación, considerando este el mayor desafío que enfrenta actualmente el sector salud. Si bien el aumento de salarios, la construcción de nuevas oficinas y la adquisición de equipos son soluciones necesarias, resultan insuficientes e incluso podrían generar despilfarro si no se fortalece genuinamente la capacidad y se crean más empleos para todo el sistema, incluyendo la atención médica (atención primaria, manejo de enfermedades crónicas, primeros auxilios comunitarios, etc.). A largo plazo, es necesario desarrollar y promulgar leyes pertinentes en materia de atención primaria y medicina preventiva.
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