La semana pasada, el estado de Nueva Jersey citó a la FIFA, solicitando información y una investigación sobre el precio de las entradas en el MetLife Stadium, sede de la final del 19 de julio.
El 27 de mayo, la fiscal general del estado de Nueva York, Letitia James, y su homóloga de Nueva Jersey, Jennifer Davenport, confirmaron la apertura de una investigación conjunta. En un comunicado, afirmaron que los precios de las entradas fijados por la FIFA eran significativamente más altos que en cualquier Copa Mundial anterior, lo que generó sospechas de manipulación en la oferta de entradas y de una distribución engañosa de los asientos para la Copa Mundial de 2026.

Según se informa, el estado de California también ha solicitado a la FIFA que aclare la transparencia del plano de asientos utilizado en la venta de entradas. Las autoridades investigarán si los aficionados fueron engañados durante el proceso de compra de entradas para el torneo celebrado en Estados Unidos, Canadá y México.
La FIFA aún no ha emitido un comunicado oficial. Anteriormente, el presidente Gianni Infantino llamó la atención al afirmar que quienes compraron entradas para la final por más de 2 millones de dólares podrían recibir personalmente un perrito caliente y una lata de Coca-Cola.
El abogado deportivo Alexander Rojas afirmó que la FIFA no puede tomarse este asunto a la ligera, ya que los fiscales generales estatales de EE. UU. tienen un poder considerable en materia de protección al consumidor. Según él, aunque la FIFA es una organización internacional, al vender entradas en EE. UU. debe cumplir con las leyes de protección al consumidor como cualquier otra empresa. El hecho de que la Copa del Mundo se celebre en Nueva York y Nueva Jersey dificulta aún más que la FIFA se mantenga al margen de la investigación.
El Mundial de 2026 será el más grande de la historia, con 48 selecciones participantes, frente a las 32 de ediciones anteriores. Los organizadores lo han promocionado como el torneo "más accesible" para los aficionados.
Sin embargo, los expertos legales sugieren que los resultados de la investigación podrían dar lugar a medidas correctivas, como posibles reembolsos, créditos o la exigencia de transparencia en la clasificación de las entradas. También señalaron que es improbable que se produzca un cambio de última hora en la distribución de los asientos, pero que la compensación económica es un escenario más realista.
También surgió polémica en torno a la distribución de los asientos. Algunos aficionados acusaron a la FIFA de alterar la asignación de asientos entre las distintas categorías de entradas después de que se abrieran las ventas, lo que provocó que no recibieran los asientos que esperaban inicialmente.
Las autoridades de protección al consumidor de Nueva York advirtieron que la FIFA podría estar infringiendo la ley si se demuestran las acusaciones de información engañosa. Mientras tanto, los legisladores estadounidenses también han exigido aclaraciones sobre cómo se vendieron las entradas y se asignaron los asientos.
Según los expertos, la investigación no se centra en si la FIFA tiene derecho a vender entradas a precios elevados, sino en si los consumidores fueron engañados por información errónea o por una escasez artificial. Los analistas sugieren que la FIFA podría optar por un acuerdo extrajudicial en lugar de prolongar el litigio, para evitar dañar su imagen de cara al Mundial de 2026.
Fuente: https://baohatinh.vn/fifa-nguy-co-phai-hoan-tien-ve-world-cup-2026-post311588.html







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