Mañana, 26 de junio, a las 6 de la mañana, será el turno de Japón para disputar un partido crucial contra Suecia, en un día que podría determinar la verdadera identidad de Asia en la Copa Mundial de 2026.
Corea del Sur pierde su derecho a la autodeterminación.
El Mundial de 2026 tuvo un buen comienzo para el fútbol asiático. Corea del Sur venció a la República Checa 2-1, Japón empató con los Países Bajos 2-2, Australia derrotó a Turquía 2-0, Irán empató con Nueva Zelanda y Arabia Saudita obtuvo un punto contra Uruguay. Tras la primera ronda de partidos, había motivos para hablar de una selección asiática más segura y experimentada, que ya no estaba allí solo para aprender.

Corea del Sur (izquierda) tuvo mayor posesión del balón e intentó avanzar con su formación, pero se estancó en sus últimas jugadas de ataque.
Pero el fútbol cambia muy rápido. Tras solo dos partidos consecutivos, la situación ya había cambiado radicalmente.
En la mañana del 25 de junio, un empate contra Sudáfrica habría bastado para que Corea del Sur avanzara a los octavos de final como segundo clasificado del Grupo A. Pero perdieron 0-1. Esta derrota no se limitó al resultado; fue un duro golpe para la confianza del fútbol asiático, ya que Corea del Sur, junto con Japón, era considerada una de las potencias futbolísticas de la región.
Corea del Sur comenzó con una victoria ante la República Checa, pero luego perdió 0-1 contra México antes de sufrir otra derrota ante Sudáfrica. Partiendo de una posición con grandes posibilidades de avanzar, finalizó la fase de grupos con 3 puntos y una diferencia de goles de -1. En un Mundial de 48 equipos, el tercer puesto aún ofrece esperanzas, pero ya no depende de sí mismo. Corea del Sur ahora debe esperar los resultados de los demás grupos para saber si estará entre los ocho mejores terceros.
La imagen que proyectaba Corea del Sur en el Mundial era muy distinta a la habitual: fuerte, segura, capaz de resistir la presión y, a menudo, con un mejor rendimiento en partidos difíciles. Contra Sudáfrica, Corea del Sur tuvo más posesión, intentó atacar, pero su incapacidad para encontrar soluciones ofensivas efectivas acabó costándoles caro. Un solo gol en contra bastó para convertir toda su participación en un periodo de angustiosa espera.
Esa derrota es aún más destacable porque Sudáfrica nunca había superado la fase de grupos de la Copa del Mundo. En 2010, a pesar de jugar en casa, fue eliminada prematuramente, convirtiéndose en la primera nación anfitriona en no avanzar más allá de la fase de grupos. Sin embargo, contra Corea del Sur, Sudáfrica no solo ganó el partido, sino que también aseguró su pase a la siguiente ronda, relegando a Corea del Sur a un segundo plano y protagonizando uno de los momentos más sorprendentes del Grupo A.
Para Asia, esta derrota sirve como recordatorio de que las señales positivas en la primera ronda no garantizan el éxito a largo plazo.
Esperando a que Japón tome la delantera.
Tras Corea del Sur, todas las miradas en el fútbol asiático se centrarán en Japón.
A las 6:00 de la mañana del 26 de junio, Japón se enfrentó a Suecia en el último partido del Grupo F. Este no era necesariamente un partido decisivo para Japón, ya que sumaba 4 puntos tras dos encuentros: un empate 2-2 contra los Países Bajos y una victoria por 4-0 contra Túnez. Sin embargo, seguía siendo un partido crucial, ya que determinaría la clasificación de Japón.

Corea del Sur (derecha) ahora tiene que esperar los resultados de los demás grupos para saber si estará entre los ocho mejores equipos que queden en tercer lugar.
Un buen resultado contra Suecia ayudaría a Japón a reafirmarse como la esperanza de Asia y un equipo capaz de competir en igualdad de condiciones en la Copa del Mundo. El empate contra los Países Bajos demostró su carácter. La victoria por 4-0 contra Túnez evidenció su resiliencia. Pero el partido contra Suecia pondrá a prueba su regularidad, algo que ha distinguido al fútbol japonés del resto de Asia durante muchos años.
Japón llega al Mundial de 2026 sin la expectativa de dar sorpresas. Ha superado repetidamente la fase de grupos, ha derrotado a rivales importantes y ha transformado la percepción mundial del fútbol asiático. Por lo tanto, las expectativas sobre Japón son altas. No solo se espera que sumen puntos, sino que demuestren las cualidades de un equipo capaz de llegar lejos en el torneo.
Por eso, el partido contra Suecia es crucial para avanzar en el Grupo F. Si Japón se mantiene firme, Asia aún tiene una bandera importante que defender.
Si Japón flaquea, el panorama para Asia en la Copa Mundial de 2026 se tornará aún más sombrío.
La puerta es más ancha, pero el camino no es más fácil.
El Mundial de 48 equipos fue visto en su momento como una gran oportunidad para el fútbol asiático. El mayor número de plazas, más representantes y mayores posibilidades de avanzar a la siguiente ronda gracias a la inclusión de los mejores terceros clasificados formaban parte del plan. Pero lo que está sucediendo ahora demuestra que una puerta más amplia no significa necesariamente un camino más fácil.

La victoria en el partido inaugural despertó esperanzas, pero dos derrotas consecutivas han dejado a Corea del Sur en un estado de espera.
Qatar ha sido eliminado tras la fase de grupos. Jordania tiene pocas esperanzas, ya que se enfrenta a Argentina en el último partido. Irak aún no ha sumado puntos tras dos derrotas ante Noruega y Francia, y necesita una victoria contra Senegal para tener alguna posibilidad de un milagro. Arabia Saudita solo tiene 1 punto y debe ganar contra Cabo Verde. Irán tiene 2 puntos y necesita un gran resultado contra Egipto. Australia tiene 3 puntos y tiene un partido crucial contra Paraguay. Uzbekistán, el debutante tan esperado, se encuentra en una posición muy difícil tras dos derrotas ante Colombia y Portugal, especialmente la derrota por 0-5 contra Portugal.
En términos generales, Asia cuenta con más representantes, pero no es seguro que muchos equipos tengan la resistencia necesaria para llegar lejos. Algunos podrían destacar en partidos individuales. Otros podrían dar la sorpresa en la primera ronda. Pero para sobrevivir a tres rondas, especialmente cuando los rivales más fuertes empiezan a mostrar su mejor nivel, Asia aún enfrenta una brecha en velocidad, condición física, calidad individual y capacidad para manejar la presión.
Corea del Sur es el ejemplo más claro. Una victoria en su primer partido generó muchas esperanzas, pero dos derrotas consecutivas los han dejado en vilo. Lo mismo ocurre con Uzbekistán. Su primera participación en un Mundial fue una historia de ensueño, pero tras solo dos partidos, la dura realidad de las grandes competiciones se hizo patente.
Por lo tanto, el partido entre Japón y Suecia la mañana del 26 de junio no se trata solo de Japón. Es también un partido en el que Asia necesita dar una respuesta. Tras la caída de Corea del Sur y el declive de muchos otros representantes, Japón debe mantener la sensación de que el fútbol asiático aún cuenta con un equipo lo suficientemente maduro, bien organizado y ambicioso como para seguir adelante basándose en sus propias capacidades.
La Copa Mundial de 2026 aún no ha terminado para Asia. Pero tras la delicada mañana de Corea del Sur, el panorama ya no es tan prometedor como antes. De ahora en adelante, Asia necesita más que buenos resultados. Asia necesita equipos que puedan mantenerse firmes cuando la Copa Mundial entre en sus momentos cruciales.

Fuente: https://nld.com.vn/han-quoc-nga-chau-a-cho-nhat-ban-196260625133645668.htm


































































