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Eso es todo, Maresca.

El Chelsea no despidió a Enzo Maresca por una mala racha de resultados. Se separaron porque se había perdido la confianza. Cuando el entrenador y la jerarquía ya no están de acuerdo, todo proyecto llega a su fin.

ZNewsZNews01/01/2026

El Chelsea acaba de despedir a Enzo Maresca.

El Chelsea inició el nuevo año con una decisión decisiva: rescindir el contrato de Enzo Maresca. Una racha de una sola victoria en siete partidos de la Premier League fue la razón aparente, pero no la causa principal.

El Chelsea sigue quinto. Sus opciones de clasificarse para la Champions League siguen intactas. Siguen en las competiciones de copa. Un equipo en crisis rara vez se encuentra en ese estado. El problema del Chelsea no está en el marcador. Está en la directiva y en los círculos de poder.

La relación entre el entrenador y la jerarquía ya era tensa. Las declaraciones inconsistentes de Maresca tras la victoria ante el Everton y su ausencia de los medios alegando malestar fueron solo la punta del iceberg. Los desacuerdos sobre el personal y la autonomía llevaban semanas latentes. El ambiente se estaba descontrolando.

Cuando un entrenador ya no se siente protegido, todos los planes se vuelven frágiles. El Chelsea dejó que la situación se prolongara. Y decidió terminarla como siempre.

El proyecto de rejuvenecimiento y las luchas de poder.

Maresca no se oponía a la estrategia de desarrollo juvenil. Comprendió su misión en Stamford Bridge y aceptó el reto de trabajar con el equipo más joven de la liga, moldeando pacientemente a cada jugador. Pero las paradojas surgieron desde el principio.

Se animó a Maresca a rotar la plantilla. Él hizo lo mismo. El Chelsea perdió puntos. La presión regresó de inmediato. Cuando Maresca mantuvo una alineación estable, las exigencias volvieron a cambiar. Se le cuestionó por su falta de flexibilidad. La construcción a largo plazo era la consigna. Los resultados a corto plazo, la medida.

El Chelsea le dio a Maresca el puesto de entrenador. Sin embargo, la mayor parte del poder se quedó en la cúpula. Ese era el modelo que el club consideraba moderno. Pero cuando la situación se estancó, ese mismo modelo impulsó al entrenador a asumir la responsabilidad, mientras que el poder de decisión no recaía completamente en él.

Chelsea anh 1

La relación entre el entrenador y la jerarquía del club ya estaba tensa desde hacía algún tiempo.

Esta no es una historia nueva en el Chelsea. En la era post-Abramovich, el entrenador suele ser el primero en pagar las consecuencias. Los cambios en el cuerpo técnico se utilizan para apaciguar a la opinión pública. La estructura operativa rara vez se analiza a fondo.

Para ser justos, Maresca no llevó al Chelsea a su máximo potencial. El estilo de juego del club fue inconsistente, lo que provocó muchos empates decepcionantes. Por momentos, al equipo le faltó agudeza. Pero Maresca tampoco provocó la caída del Chelsea.

El Chelsea sigue en la contienda por el título. No ha caído en picado. La diferencia radica en la confianza. La directiva ya no cree que Maresca esté en condiciones de liderar al equipo en la siguiente fase. Maresca tampoco cree tener suficiente margen de maniobra.

Cuando se pierde la confianza, los resultados se convierten en meros detalles. Un despido en este punto es la opción previsible. Ayuda al Chelsea a romper la tensión prolongada y, a la vez, a cerrar un mandato que aún no estaba claramente definido.

Tiempo de riesgo

La decisión se tomó justo antes de un enero agotador. El Chelsea tendrá un calendario repleto, desde el Manchester City hasta el Arsenal y luego el Nápoles. Despedir al entrenador a estas alturas es una apuesta arriesgada.

El sucesor no tendrá tiempo. Cada partido es cuestión de vida o muerte. No hay lugar para los errores. La presión llegará desde el primer entrenamiento.

El Chelsea comprendió los riesgos, pero aun así actuó. Esto demuestra que la magnitud de la ruptura ha superado los límites aceptables. Mantener a Maresca por más tiempo ya no es una opción segura.

La marcha de Maresca no solo marca el fin de una etapa. Plantea una pregunta recurrente: ¿Qué quiere realmente el Chelsea?

Chelsea anh 2

Cuando Enzo Maresca abandonó Stamford Bridge, lo que quedó fueron más que unos pocos números.

Un equipo joven necesita estabilidad. La madurez lleva tiempo. Pero el Chelsea cambia constantemente de entrenador. Cada entrenador aporta una filosofía diferente. Cada salida deja un nuevo vacío.

Los altos mandos hablan de una visión a largo plazo. La realidad demuestra miopía. La brecha entre las palabras y los hechos persiste. Maresca es solo el último eslabón de esa cadena.

Esta separación no es inesperada. Llegó en el momento justo. Un "matrimonio" sin consentimiento mutuo difícilmente durará mucho. Maresca carecía de la autoridad para darle forma al proyecto. Chelsea carecía de la paciencia para esperar a que él lo completara.

Cuando Enzo Maresca dejó Stamford Bridge, lo que quedaba eran más que unos pocos números. Era una sensación familiar en un club que aún buscaba el equilibrio entre visión y ejecución.

El despido fue una decisión decisiva. Pero decisiva no significa necesariamente la dirección correcta. El Chelsea está entrando en una nueva espiral. Y la vieja pregunta sigue vigente: ¿quién será el próximo en tener tiempo suficiente para llevarla a cabo?

Fuente: https://znews.vn/het-roi-maresca-post1616010.html


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