El amarillo O es un colorante industrial prohibido en alimentos debido a su alto riesgo cancerígeno. Sin embargo, todavía se utiliza en la etapa de procesamiento para darle al durián un color atractivo. El cadmio, por otro lado, es un metal pesado tóxico.
Los expertos agrícolas creen que la principal causa de los residuos de cadmio en los envíos de durián radica en el uso excesivo y prolongado de fertilizantes con alto contenido de cadmio y pesticidas, lo que provoca la acumulación de metales pesados en el suelo y su permanencia en los productos agrícolas. Una vez que el cadmio está presente en el suelo, es muy difícil eliminarlo por completo.
Las consecuencias de este problema van más allá de las pérdidas económicas o el riesgo de dañar la reputación de las empresas exportadoras. Lo más preocupante es que productos de baja calidad podrían volver al mercado interno, afectando directamente la salud de los consumidores. Este ya no es un problema estacional, sino que refleja los efectos a largo plazo de métodos de producción no controlados.
Para Dak Lak , una provincia con una fuerte tradición en cultivos como el café, el durián y la pimienta, esta realidad pone de manifiesto la urgente necesidad de modificar las prácticas agrícolas. En los últimos años, la provincia ha intensificado la emisión de códigos de zonas de cultivo para controlar los procesos de producción y rastrear el origen de los productos agrícolas. Sin embargo, los resultados no han seguido el ritmo de la expansión de las áreas cultivadas.
Hasta la fecha, Dak Lak cuenta con 328 áreas de cultivo aprobadas, con una superficie total de 9.698 hectáreas. Sin embargo, el cultivo de durian actualmente solo cuenta con 277 códigos de áreas de cultivo aprobadas, que abarcan aproximadamente 7.500 hectáreas, mientras que la superficie total de la provincia es de 41.821 hectáreas.
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| Una plantación de durianes en el antiguo distrito de Krông Búk produce durianes de acuerdo con un código de área de plantación registrado. |
La gran brecha entre el ritmo de expansión de la superficie cultivada y la capacidad de estandarizar las zonas agrícolas indica que el desarrollo sigue siendo en gran medida espontáneo. En muchos lugares, la gente aún no presta suficiente atención a los métodos agrícolas modernos. Siguen predominando las prácticas agrícolas basadas en la experiencia, la falta de registros de producción y el uso de insumos agrícolas por costumbre.
Sin embargo, no se puede responsabilizar únicamente a los agricultores. Los productores difícilmente podrán elaborar productos limpios si el mercado agrícola sigue ofreciendo productos de baja calidad. Además, sin mecanismos de control regulares y sanciones suficientemente severas tras la concesión de la licencia, el número de registro de la zona de cultivo podría ser revocado fácilmente.
Para lograr un desarrollo agrícola sostenible, es necesario impulsar la implementación de códigos de zonas de cultivo mediante soluciones fundamentales. En primer lugar, las autoridades competentes no solo deben orientar los procedimientos, sino también colaborar con los agricultores en la aplicación de procesos de producción seguros. Asimismo, es preciso fomentar vínculos transparentes entre los agricultores y las empresas exportadoras para consolidar zonas de suministro de materia prima estables y desarrollar la producción a lo largo de cadenas de valor sostenibles. Además, es necesario un seguimiento periódico tras la emisión de los códigos, junto con el desarrollo de bases de datos para la gestión y la trazabilidad. Por último, es preciso finalizar a la brevedad la normativa sobre sanciones por infracciones en materia de códigos de zonas de cultivo, especialmente para las empresas y establecimientos de compra de productos agrícolas.
Más importante aún, el cambio debe venir de los propios productores. Los agricultores deben pasar de producir lo que tienen a producir lo que el mercado necesita; de una agricultura basada en la experiencia a una producción basada en estándares y responsabilidad. Esto no solo ayudará a aumentar el valor de los productos agrícolas y a proteger la base de la producción, sino que también protegerá la salud del consumidor y mejorará la competitividad en el mercado internacional.
En un entorno cada vez más competitivo, el código de área de siembra no es solo un requisito técnico, sino también un indicador de la profesionalidad del sector agrícola. El mercado puede esperar la temporada de cosecha, pero no esperará a un sector agrícola que se resista al cambio.
Señor Estiércol
Fuente: https://baodaklak.vn/kinh-te/202606/khong-the-lam-nong-nghiep-theo-cach-cu-de61b5c/








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