Carrick empezó a trabajar directamente con la plantilla del Manchester United a mediados de semana, pero lo que su equipo demostró en la victoria por 2-0 en el derbi de Manchester demuestra un claro cambio en su filosofía de juego. Este ya no es el equipo vacilante, indeciso y sin rumbo que ha plagado al Manchester United durante un turbulento 2025.
Estructura clara, disciplina clara
El derbi de Manchester siempre ha tenido el potencial de exponer la verdadera naturaleza del Manchester United. Cuando el rival es el Manchester City, cualquier estrategia táctica pierde su sentido. O se juega con convicción, o el equipo será barrido. Esta vez, el Manchester United decidió entrar al partido con una inusual sensación de seguridad y proactividad.
Atrás quedó la persistente sensación de estancamiento que a menudo aquejaba al MU en partidos donde se veían obligados a controlar la posesión y romper bloques defensivos bajos. Contra el Manchester City, no intentaron dominar el partido. Aceptaron el espacio, aceptaron la presión, pero a cambio, mostraron claridad en cada acción.
La afición en Old Trafford se sintió rápidamente atraída por la intensidad de la defensa local. Cada vez que perdían la posesión, el MU se apiñaba de inmediato, concentrando a sus jugadores para proteger su defensa de cuatro hombres.
Casemiro, Harry Maguire, Lisandro Martínez y sus compañeros no dudaron en taclear, bloquear tiros y disputar mano a mano. Este es un Manchester United listo para lanzarse al partido, listo para aguantar el dolor para sobrevivir en un partido importante.
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El MU ganó 2-0 en el derbi de Manchester en la noche del 17 de enero. |
En el contexto de los derbis modernos de Manchester, que suelen seguir un patrón familiar: el Manchester City controla la posesión y el MU defiende y contraataca, Carrick no intentó romper ese patrón. Lo aprovechó.
El MU comenzó con una formación 4-2-3-1, con Bryan Mbeumo como único delantero. Cuando no tenía la posesión, el sistema cambió rápidamente a un 4-4-2. Bruno Fernandes jugó un papel fundamental en la regulación de la intensidad de la presión: cuándo avanzar para presionar y cuándo retroceder para mantener la estructura del equipo. El MU no presionó indiscriminadamente ni esperó pasivamente las oportunidades.
Las dos bandas fueron el punto culminante táctico. Diogo Dalot y Amad Diallo buscaron constantemente penetrar el espacio a la espalda de la defensa del Manchester City por la banda derecha. En el lado opuesto, Lisandro Martínez no solo defendió, sino que también lanzó pases largos con proactividad al inicio, aprovechando el espacio a la espalda del mediocampo rival.
El MU terminó la primera mitad con solo un 28% de posesión. Pero eso no era señal de inferioridad. Carrick no quería que sus jugadores pasaran el balón para "mantener el ritmo". Quería que pasaran el balón para abrirse paso. Cada jugada de ataque tenía un objetivo claro: aprovechar las debilidades del Manchester City, mientras los visitantes se veían obligados a adaptarse en las fases de transición.
Ese enfoque le permitió al MU defender de forma organizada, sin entrar en pánico, a la vez que lanzaba ataques rápidos y directos. Lo único que faltó en la primera mitad fue un gol.
Harry Maguire casi abrió el marcador con un cabezazo que dio en el larguero tras un córner. A Amad Diallo le anularon un gol por claro fuera de juego. A Bruno Fernandes le negaron un gol en una ocasión mucho más cercana, creyendo haber calculado su carrera a la perfección. Pero las señales positivas son innegables.
El Manchester City no estuvo muy brillante, mientras que el MU estuvo preciso.
Por el contrario, el Manchester City no estuvo a la altura. Esto se debió en parte a la presión ejercida por el Manchester City y en parte a la intensa atmósfera en Old Trafford, que afectó el ritmo habitual de los visitantes.
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El MU mereció ganar 3 puntos contra el Manchester City. |
El Manchester City intentó suavizar el partido colocando a Bernardo Silva y Rodri en el centro de la posesión, y también desplazando a Rico Lewis hacia el interior para apoyar la construcción del juego. Pero este no era un partido en el que pudieran cerrar la puerta a su antojo.
Rodri tuvo una primera parte floja, con un pase descuidado poco común que creó una ocasión peligrosa para el Manchester City. Incluso después de mejorar tras el descanso, el Manchester City seguía teniendo graves problemas con el control del balón cerca del área. Su falta de precisión en los pases les dejó prácticamente sin posibilidades de gol a pesar del ritmo del partido.
El Manchester United es diferente. Construyen una base sólida desde la primera mitad para explotar en la segunda. Los goles que siguen no son improvisaciones, sino el resultado inevitable de un plan ejecutado con constancia.
Un partido no es suficiente para afirmar definitivamente que Michael Carrick ha resuelto por completo los mayores problemas del Manchester United. Pero con 17 jornadas restantes para disputar un puesto en la Champions League, esta es una afirmación contundente.
Carrick no prometió nada grandioso. Simplemente devolvió al MU a sus viejas costumbres: disciplina, organización, espíritu de lucha y coraje. A veces, para avanzar, un equipo solo necesita recordar quién era.
Fuente: https://znews.vn/ly-do-mu-thang-derby-manchester-post1620633.html









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