El avance de la Resolución radica en clarificar el papel protagónico de la economía estatal en la estructura económica. En lugar de dispersar sus recursos, el Estado se concentra en sectores clave, ámbitos esenciales e industrias estratégicas. Este es el espacio para la formación de conglomerados económicos sólidos, empresas tecnológicas nacionales de gran envergadura capaces de competir en el panorama económico mundial.
"Escudos" institucionales y mecanismos innovadores para alcanzar mayores logros.
Según expertos económicos, la Resolución 79 no solo es un documento orientador, sino que también genera un importante impulso institucional para el sector de las empresas estatales. Por primera vez, se destacan los principios de "beneficio general" y "aceptación de riesgos en la inversión en innovación" como marco legal para proteger a quienes se atreven a pensar y actuar.
Esto ayuda a superar el "miedo a cometer errores", una barrera psicológica e institucional que ha provocado que muchas empresas estatales se estanquen durante largos períodos.
Anteriormente, el mecanismo de gestión del capital estatal se percibía a menudo como una "corsura" para las empresas que buscaban avances significativos. Cualquier error de inversión, incluso aquellos debidos a fluctuaciones del mercado, podía atribuirse a pérdidas de activos. Con la Resolución 79, esta mentalidad se ha modificado para aceptar riesgos experimentales a cambio de innovaciones pioneras y revolucionarias. Este es el "escudo institucional" que permite a los líderes empresariales aventurarse con confianza en campos nuevos y complejos.

Una novedad destacable en la hoja de ruta para la implementación de la Resolución 79 es la autorización para que las grandes empresas estatales utilicen todos los ingresos provenientes de la privatización y la desinversión para la reinversión. Esto representa un avance significativo en los mecanismos financieros, creando una fuente sustancial de recursos para el desarrollo.
En lugar de tener que transferir la totalidad del importe al presupuesto central, como ocurría antes, el capital se conservará como capital semilla para proyectos estratégicos como tecnologías clave, energías renovables e infraestructura digital nacional. Esto proporcionará a las empresas más recursos para invertir en sectores de alta tecnología y con gran inversión de capital, como la fabricación de semiconductores o la construcción de centros de datos a gran escala.
Además, el mecanismo de incremento del margen de beneficio retenido tras impuestos, vinculado a la eficiencia del capital, ayuda a las empresas a ser más proactivas en sus estrategias de desarrollo a largo plazo. En lugar de un mecanismo de "solicitud y concesión", las corporaciones tienen derecho a asignar recursos de forma proactiva en función de las señales del mercado.
El gobierno también ha encomendado al Ministerio de Finanzas la investigación y elaboración de una lista de empresas estatales que puedan aplicar mecanismos especiales, como tasas de interés preferenciales o acceso a créditos verdes para proyectos clave. La sinergia de estas políticas crea un ecosistema favorable para que las empresas clave desempeñen un papel protagónico en la economía.
El puente entre los "gigantes" y el ecosistema empresarial.
Uno de los objetivos estratégicos de la Resolución 79 es promover el papel de las empresas estatales en la activación de la fortaleza endógena del sector económico privado.
La imagen de la "grúa líder" se refuerza con el mensaje: las grúas no vuelan solas. El papel de las grandes empresas es generar un efecto multiplicador, ayudando a cientos de miles de pequeñas y medianas empresas (pymes) a participar más activamente en la cadena de valor global.

De hecho, las grandes corporaciones desempeñarán un papel fundamental en los clústeres industriales y de servicios. Cuando una empresa estatal invierte en nuevas infraestructuras o tecnología, las pymes tienen la oportunidad de participar como proveedores auxiliares, promoviendo así la localización y reduciendo la dependencia de componentes importados.
Esta vinculación va más allá de las relaciones de suministro, generando un efecto multiplicador que se traduce en mejores estándares de gobernanza. La Resolución 79 alienta a las empresas estatales a cooperar con empresas de inversión extranjera directa y grandes empresas del sector privado para formar sólidas alianzas económicas, incorporando así las mejores prácticas internacionales en materia de gobernanza y mejorando la competitividad.
En particular, la separación entre las tareas sociopolíticas y las comerciales se considera un avance significativo en la transparencia financiera. Cuando todas las actividades están claramente definidas, las empresas se ven obligadas a operar de acuerdo con los estándares del mercado y los principios de eficiencia.
La Resolución 79 marcó el punto de partida del cambio de una mentalidad gerencial a una mentalidad orientada al desarrollo, donde las empresas estatales se convirtieron en la fuerza impulsora que allanó el camino para las aspiraciones del país de industrialización y autosuficiencia económica.
Esta transparencia facilitará a las empresas el acceso al capital internacional, la emisión de bonos verdes o la cotización en mercados bursátiles extranjeros mediante calificaciones crediticias de organizaciones internacionales.
Según el Dr. To Hoai Nam, Vicepresidente Permanente y Secretario General de la Asociación Vietnamita de Pequeñas y Medianas Empresas (VINASME), la Resolución 79 establece un nuevo enfoque para la relación entre las empresas estatales y el sector privado. Considera que las preocupaciones sobre la posible intrusión de las empresas estatales en el sector privado se están disipando gradualmente, a medida que se define el papel de las empresas estatales como el de "pioneras".
Cuando las grandes corporaciones toman la iniciativa invirtiendo en áreas de alto riesgo como el hidrógeno verde, los microchips o las infraestructuras de transporte a gran escala, simultáneamente crean mercados y oportunidades de crecimiento para las pequeñas y medianas empresas (PYME).
Desde una perspectiva financiera, el Dr. Nguyen Tri Hieu considera que el objetivo de contar con entre una y tres empresas estatales entre las 500 más grandes del mundo para 2030 es factible si se aplica de manera consistente un mecanismo de asunción de riesgos en la innovación. Sin embargo, también hizo hincapié en la necesidad de un mecanismo de monitoreo transparente, la aplicación de tecnología digital y auditorías independientes para garantizar el uso eficiente del capital estatal.
La aspiración de que existan "grandes empresas tecnológicas nacionales"
La Resolución 79 ha abierto un margen de maniobra política más flexible, pero que las empresas puedan aprovechar esta oportunidad depende de la capacidad de gestión y del espíritu innovador de las propias corporaciones.
El objetivo de contar con al menos 50 empresas estatales entre las 500 más importantes del sudeste asiático para 2030 no es solo una meta para el desarrollo empresarial, sino que también está vinculado al objetivo de mejorar la posición de Vietnam en la cadena de valor global.
Las iniciativas de Viettel y VNPT para desarrollar infraestructuras digitales, o las de PVN y EVN en el proceso de transición a la energía verde, están mostrando señales positivas de este proceso.
Cuando las empresas clave se liberan de las barreras institucionales y acceden a nuevos mecanismos financieros, tienen la oportunidad de transformarse en "grandes tecnológicas nacionales": corporaciones tecnológicas e industriales capaces de competir internacionalmente.
Esta aspiración está ligada a la misión de dominar las tecnologías clave, desde los semiconductores y la inteligencia artificial (IA) hasta la biotecnología y los nuevos materiales. Estos son los fundamentos tecnológicos de la economía del futuro.
Sin embargo, para lograr ese objetivo, el cambio debe comenzar con el propio modelo de gobierno corporativo. La adopción de estándares internacionales de gobernanza, tal como recomienda la OCDE, será una condición crucial para que las empresas se integren al flujo financiero y tecnológico global.
En términos más generales, el éxito de esta hoja de ruta contribuirá a forjar una nueva imagen de la economía vietnamita en la próxima fase de desarrollo. Cuando la economía estatal desempeñe un papel protagónico y genere dinamismo para todo el ecosistema empresarial, Vietnam contará con una base sólida para ascender con fuerza en la cadena de valor global.
Fuente: https://vtv.vn/mo-duong-cho-seu-dau-dan-sai-canh-100260411185732955.htm






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