En las laderas de Son La, los canelos se alzan hacia el sol matutino, y su exuberante follaje verde simboliza la esperanza. Aunque aún no es temporada de cosecha, para los lugareños la canela se ha convertido en motivo de orgullo, una reserva para el futuro. La canela no solo promete un ingreso estable, sino que también es un sabor familiar intrínsecamente ligado a la vida cotidiana, presente en comidas y bebidas, remedios caseros y las singulares características culturales de la gente de las tierras altas.
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