Esta decisión no fue una sorpresa, sino la culminación de un proceso iniciado por sucesivos gobiernos japoneses desde 2014. Los socios militares y de defensa de Japón han elogiado esta nueva decisión del gobierno japonés, mientras que China se muestra muy disgustada, considerándola una manifestación de una nueva forma de militarismo.
Con esta audaz medida, el gobierno de la primera ministra japonesa Sanae Takaichi persiguió simultáneamente múltiples objetivos. En primer lugar, las exportaciones de armas aportaron importantes beneficios económicos y ayudaron a Japón a consolidar su posición en el mercado armamentístico mundial. La eliminación de las barreras a las exportaciones de armas permitió a Japón desarrollar con rapidez y solidez una industria militar moderna.
El resultado no fue solo el fortalecimiento de las capacidades militares y de defensa de Japón, sino también la creación de una red de alianzas militares y de defensa en todo el mundo . La filosofía de la Sra. Takaichi respecto a esta dirección estratégica era que, en el mundo moderno actual, "ninguna nación puede garantizar su propia paz y seguridad; necesita la asistencia mutua de sus socios".
El enfoque del gobierno japonés respecto a esta política consiste en utilizar las exportaciones de armas y la transferencia de equipo de defensa para "crear un entorno de seguridad" que favorezca al máximo a Tokio. Si la actual prohibición constitucional de las exportaciones de armas y equipo de defensa es una maldición, entonces Japón se está alejando aún más de ella.
Japón flexibiliza las restricciones a la exportación de armas, según revelan potenciales clientes.
Fuente: https://thanhnien.vn/nhat-ban-cach-xa-them-loi-nguyen-185260423202349562.htm









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