Esta mañana, la ciudad bullía como siempre. Sobre mi escritorio, mi delgada computadora portátil mostraba docenas de pestañas del navegador y un flujo constante de notificaciones. Pero justo al lado de esa elegante y moderna apariencia, se encontraba un elemento completamente fuera de lugar: un viejo filtro de café de aluminio deslustrado.

Esperar a que cada gota de café se escurra se ha convertido en un ritual indispensable para mí antes de comenzar un día de carreras contrarreloj.
No sé cuándo empezó, pero esperar a que cada gota de café se escurra se ha convertido en un ritual indispensable para mí antes de comenzar un día de carreras contrarreloj.
Mira, cada gota, espesa y de color marrón oscuro, se asienta lentamente en el fondo del vaso. Es tan pausado que a veces me impacienta, pero es precisamente esta lentitud lo que me aleja de los invisibles torbellinos de las redes 5G o de las interminables reuniones en línea.
Sin embargo, en esta era donde todo se puede hacer con un simple toque, la gente extrañamente anhela algo original. Hay momentos en que estoy tan absorto escribiendo que me olvido de la realidad, solo para despertar sobresaltado por el rico y ligeramente amargo aroma del café que llega a mis fosas nasales, dándome cuenta de que todavía estoy aquí, ahora mismo.
Una taza de café no es solo una bebida para mantenerse despierto; es como una preciosa "pausa" en medio de la abrumadora sinfonía de la vida.

Quizás la esencia del café vietnamita reside en la paciencia.
Mirando hacia atrás, la tecnología puede cambiar nuestra forma de trabajar, transformando la oficina en cualquier cosa, desde una cafetería al aire libre hasta un pequeño rincón. Pero por muy inteligente que sea la IA o por muy rápidas que sean las máquinas, nunca podrán reemplazar la sensación de calidez que produce una taza de cerámica al extenderse en la palma de la mano, ni el regusto sutilmente amargo pero dulce que perdura en la lengua.
Quizás la esencia misma del café vietnamita reside en esa paciencia. En medio del turbulento año 2026, sigo creyendo que, aunque el mundo funcione con algoritmos, la gente siempre volverá a esas gotas amargas y familiares para sentirse auténtica, tranquila y llena de vida.

En 2026, a pesar de los muchos cambios, la gente siempre volverá a experiencias amargas y familiares para descubrir que siguen siendo ellos mismos, tranquilos y llenos de vitalidad.
(Participación en el concurso "Impresiones sobre el café y el té vietnamitas" 2026, que forma parte del 4º programa "Celebrando el café y el té vietnamitas" organizado por el periódico Nguoi Lao Dong).


Fuente: https://nld.com.vn/not-lang-giua-ban-nhac-on-ao-196260324103521751.htm






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