En Kenia siguen apareciendo cadáveres de seguidores de una secta religiosa que supuestamente murieron de inanición.
Esta semana, investigadores kenianos excavaron fosas comunes dispersas por el bosque de Shakahola (suroeste del país) en busca de restos humanos, así como para localizar y rescatar a supervivientes. Una excavación anterior reveló cuerpos a los que les faltaban algunas partes, presuntamente robadas por traficantes de órganos.
En un comunicado emitido el 13 de mayo, Rhodah Onyancha, funcionaria local, informó que cientos de personas siguen desaparecidas. La policía ha arrestado a otro sospechoso en relación con el caso, elevando a 26 el número total de detenidos.
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