Euronews informó el 17 de mayo que medios de comunicación vinculados al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) de Irán han pedido a Teherán que cobre tarifas por los cables submarinos que cruzan el estrecho de Ormuz y que supervise el tráfico mundial de datos, alegando su soberanía sobre dicha vía marítima.
En concreto, la agencia de noticias Tasnim, vinculada a la Guardia Revolucionaria Islámica, sugirió que Irán debería cobrar tasas de tránsito a las corporaciones internacionales que poseen y operan líneas de cable y prestan servicios de mantenimiento, y exigir a empresas como Google, Meta, Microsoft y Amazon que operen bajo la normativa iraní.

Mostafa Taheri, miembro del Comité de Industria del Parlamento iraní, estima que los ingresos potenciales procedentes de las tasas de tránsito podrían alcanzar los 15.000 millones de dólares.
Las agencias de noticias Tasnim y Fars incluso sugirieron que Irán podría estar monitoreando el tráfico de datos que pasa a través de los cables submarinos, la infraestructura que transporta servicios de computación en la nube, sistemas de mensajería financiera como SWIFT y una gran parte del tráfico global de internet.
Tasnim afirma que al menos siete cables de comunicaciones importantes que dan servicio a los países del Golfo atraviesan el estrecho, incluidos los sistemas FALCON, GBI y Gulf-TGN, que conectan centros de datos en Asia, Europa y Oriente Medio.
Según Euronews, la base jurídica de tales propuestas es débil. Sin embargo, los medios de comunicación iraníes citan la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982 (CNUDM), argumentando que la estrecha topografía del estrecho sitúa el lecho marino bajo la jurisdicción de Irán y Omán.
La Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS) incluye principios sobre el derecho de tránsito, la protección de la libre circulación de la actividad marítima y las comunicaciones internacionales. Irán firmó la UNCLOS, pero nunca la ratificó.
Según los analistas, los cables submarinos son propiedad de corporaciones internacionales, y cualquier intento de imponer tarifas o supervisarlos se enfrentaría a una inmediata resistencia legal y política internacional.
Según los analistas, la Guardia Revolucionaria Islámica, equipada con buzos de combate, pequeños submarinos y drones submarinos, representa una amenaza para los cables submarinos. Cualquier ataque podría desencadenar una reacción en cadena de desastres digitales en varios continentes.
En medio de la preocupación de que Estados Unidos e Israel puedan reanudar las acciones militares contra Irán la próxima semana, Teherán está dando cada vez más señales de que posee herramientas poderosas que van más allá de la fuerza militar.
Fuente: https://cand.vn/tehran-co-kha-nang-thu-phi-cap-internet-ngam-qua-hormuz-post811165.html









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