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Huevos: un alimento nutritivo y asequible.

Los huevos están presentes en todas las comidas vietnamitas como un ingrediente versátil, fácil de preparar y nutritivo. No solo los huevos de gallina, sino también los de pato, codorniz y ganso, entre otros, contribuyen a una mejor salud si se consumen de forma adecuada y científica.

Báo Quảng NamBáo Quảng Nam08/06/2025

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Huevos de gallina: un alimento habitual en todas las cocinas vietnamitas. Foto: Xuan Hien

Huevos de gallina: deliciosos, nutritivos y asequibles.

Entre los huevos de aves de corral, los de gallina son los más consumidos. Esto se debe no solo a su precio razonable, sino también a su alto contenido nutricional.

Un huevo de gallina cocido (de unos 50 g) aporta aproximadamente 70 calorías y contiene entre 6 y 7 g de proteína de alta calidad, rica en aminoácidos esenciales. Además, la yema contiene colina, un nutriente importante para la función cerebral y la memoria, especialmente beneficioso para embarazadas y personas mayores.

Además, los huevos de gallina contienen vitamina D (que mejora la absorción de calcio), vitamina A, vitamina B12, hierro y zinc. Algunos estudios indican que consumir un huevo al día no aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares; al contrario, ayuda a equilibrar el colesterol de forma positiva, aumentando el colesterol bueno y disminuyendo el colesterol malo.

Sin embargo, la clave está en el método de cocción. Los huevos cocidos siguen siendo la mejor opción porque conservan los nutrientes, reducen la grasa y son fáciles de digerir. Evite por completo comer huevos crudos: no son tan nutritivos como se rumorea y representan un riesgo muy peligroso de infección por salmonela.

Beneficios para la salud

Al igual que los huevos de gallina, los huevos de pato son igualmente ricos en energía. Un huevo de pato es más grande y contiene más grasa y proteínas que uno de gallina. Especialmente ricos en calcio, hierro y vitaminas del complejo B, los huevos de pato ayudan a reponer la sangre, a recuperar la salud tras una enfermedad y son muy adecuados para personas con partos pesados ​​o para mujeres después del parto.

Sin embargo, debido a su alto contenido de colesterol, los huevos de pato no son aptos para personas con antecedentes de enfermedades cardiovasculares, niveles elevados de lípidos en sangre o diabetes. Una persona sana solo debería consumir de 2 a 3 huevos de pato a la semana.

El balut (huevo de pato fertilizado), un plato favorito de muchos vietnamitas, es rico en nutrientes pero puede causar fácilmente "calor" si se come con frecuencia, especialmente por la noche o cuando el cuerpo está cansado.

Mientras tanto, los huevos de codorniz pueden ser pequeños, pero son muy efectivos. Por peso, contienen mayores cantidades de hierro, vitaminas B1 y B2, y fósforo que los huevos de gallina. Además, tienen la ventaja de ser fáciles de comer, aromáticos y nutritivos, lo que los convierte en un alimento favorito para niños y personas convalecientes. Una ración de 4 a 5 huevos de codorniz al día es razonable.

Mucha gente piensa que los huevos de codorniz son bajos en colesterol porque son pequeños, pero en realidad, los huevos de codorniz también contienen una cantidad relativamente alta de colesterol, por lo que se debe considerar la cantidad consumida, especialmente para las personas mayores.

Los huevos de ganso también son un alimento con pocos beneficios para la salud. La medicina tradicional china los considera un alimento refrescante que ayuda a aliviar el calor, tratar la tos seca y aliviar la debilidad física. La yema, grande y grasosa, del huevo de ganso es rica en nutrientes, ideal para personas de complexión caliente con tendencia al calor interno. Sin embargo, al igual que los huevos de pato, no se deben consumir con demasiada frecuencia; solo se recomiendan uno o dos huevos por semana.

Cómo comer huevos de forma correcta

Si bien cada tipo de huevo tiene sus propias ventajas, el uso inadecuado puede convertir los beneficios en perjuicios. Por ejemplo, evite comer huevos crudos o poco cocidos. Los huevos crudos no solo son difíciles de digerir, sino que también pueden estar contaminados con salmonela, causando intoxicación intestinal, especialmente peligrosa para niños y ancianos.

Tampoco se debe consumir huevos en exceso. Una persona normal puede comer de 3 a 4 huevos de gallina a la semana, según sus necesidades energéticas. Quienes hacen ejercicio pueden aumentar la cantidad, pero sigue siendo importante equilibrarla con verduras de hoja verde, fibra y grasas saludables.

Evite combinar huevos con leche de soja, té fuerte, caquis o carne de tortuga: estas combinaciones pueden causar fácilmente indigestión y precipitación de proteínas en el estómago.

Además, los huevos deben almacenarse a una temperatura estable y no deben lavarse antes de la refrigeración para evitar perder su capa protectora natural, haciéndolos más susceptibles a la contaminación bacteriana.

Los huevos no son una "poción mágica" que puedas comer a tu antojo. Hay que consumirlos adecuadamente, con moderación y con conocimiento para evitar dañar tu salud.

Fuente: https://baoquangnam.vn/trung-thuc-pham-binh-dan-bo-duong-3156309.html


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