
Se espera que el Mundial de 2026 sea uno de los mayores eventos deportivos jamás celebrados en Norteamérica. Pero a medida que se acerca el torneo, la prensa estadounidense habla cada vez más de un problema muy real: los aficionados que quieran ver el Mundial en directo tendrán que desembolsar una cantidad considerable de dinero.
Según Reuters, los fiscales generales de Nueva York y Nueva Jersey han iniciado una investigación contra la FIFA por la venta de entradas para la final del Mundial en el MetLife Stadium. El problema radica en el mecanismo de precios, que fluctúa según la demanda del mercado, y en las quejas de algunos compradores que afirman no haber recibido los asientos de la categoría que habían pagado.
La agencia AP destacó los precios exorbitantes. Algunas entradas para la final del 19 de julio en el MetLife Stadium, con capacidad para aproximadamente 82.000 personas, se vendían a casi 33.000 dólares. A este precio, la Copa del Mundo corre el riesgo de convertirse en una experiencia de lujo en lugar de un evento deportivo para la mayoría de los aficionados. Por ello, la ciudad de Nueva York tuvo que lanzar un sorteo que ofrecía 1.000 entradas por tan solo 50 dólares a los residentes locales, incluyendo el transporte de ida y vuelta en autobús al estadio.
Pero la factura del Mundial no se limita solo a las entradas para el estadio; también incluye los gastos de viaje y alojamiento.
Según AP, un billete de tren de ida y vuelta al MetLife Stadium en Nueva Jersey cuesta casi 100 dólares, entre siete y ocho veces más que asistir a un partido de fútbol americano. En Massachusetts, el precio se cuadruplica, pasando de unos 20 dólares a 80 dólares. Para muchos aficionados, el viaje al estadio se ha convertido en una parte importante del coste de ver la Copa del Mundo.
Forbes considera que el Mundial de 2026 representa una gran oportunidad para el turismo , la hostelería, la restauración y otros negocios relacionados con el fútbol. Sin embargo, las ciudades anfitrionas también deben destinar importantes presupuestos a la seguridad, la infraestructura y la logística. Mientras tanto, muchos de los principales ingresos, como la venta de entradas, los patrocinios, los derechos televisivos y la comercialización de productos, van a parar principalmente a la FIFA y sus socios comerciales.
Para muchos aficionados, el Mundial de este año está ligado a preguntas muy concretas como el precio de las entradas, cómo desplazarse, dónde alojarse y cuál será el coste total. Para las ciudades anfitrionas, el reto consiste en transformar la euforia del Mundial en beneficios económicos reales, en lugar de un simple festival caro.
Fuente: https://vtv.vn/world-cup-2026-con-sot-bong-da-va-hoa-don-dat-do-100260529105142696.htm









Kommentar (0)