En las profundidades del océano, donde la luz no puede penetrar, existe una criatura increíblemente extraña: el tiburón quimera, también conocido como tiburón fantasma.
Este pez no solo posee una apariencia inquietante con ojos brillantes, una cola larga y ondulante y mandíbulas fuertes, sino que también sorprende a la comunidad científica con una estructura única: dientes que le crecen en la... frente.

Tiburón fantasma (Foto: Getty).
Si bien la mayoría de los peces usan sus dientes para alimentarse, los tiburones quimera machos utilizan sus dientes frontales con un propósito completamente diferente: la reproducción. Detrás de esta anomalía se esconde una historia evolutiva que abarca cientos de millones de años, y que la ciencia moderna apenas comienza a desentrañar.
Extraña estructura evolutiva
Según la revista Science , el tiburón quimera es un pez cartilaginoso de aguas profundas que está lejanamente emparentado con los tiburones y las rayas.
Se separaron de un ancestro común hace unos 400 millones de años y evolucionaron en una dirección distinta. A diferencia de los tiburones típicos, que tienen dientes afilados que se reemplazan constantemente, las quimeras poseían dientes grandes, permanentes y en forma de placa, diseñados específicamente para triturar moluscos como caracoles, cangrejos o crustáceos.

La estructura dental en la frente del tiburón fantasma (Imagen: Science).
Sin embargo, lo que realmente sorprendió a los científicos fue un pequeño tallo carnoso que crecía en la frente del macho, el cual podía retraerse y asemejarse a una caña de pescar. Este tallo estaba cubierto de hileras de espinas curvas en forma de gancho, una característica nunca antes vista en ningún otro vertebrado.
Esta estructura se llama tenáculo y ha desconcertado a los científicos durante mucho tiempo: ¿es una espina cutánea, una espina reproductiva o un diente verdadero?
Un equipo de investigadores, entre los que se encontraban Karly Cohen, Gareth Fraser y Michael Coates, llevó a cabo un análisis exhaustivo del quimera moteada, una especie común de quimera, utilizando imágenes de tomografía computarizada, análisis histológicos y datos genéticos.
Los resultados demostraron que las espinas del tenáculo no solo se asemejan a dientes reales en forma, sino que también se originan a partir de tejido dental, un tipo de tejido que se encuentra únicamente en la cavidad bucal.
Incluso los fósiles de quimeras antiguas que datan de hace más de 300 millones de años muestran que el tenáculo estuvo ubicado en su momento cerca de la mandíbula superior, antes de "desplazarse" a la frente a lo largo de millones de años de evolución.
Esto significa que las espinas frontales que vemos hoy en día son esencialmente una versión mejorada de los dientes, reutilizados de la alimentación a la reproducción.
Desde utensilios para comer hasta armas reproductivas
¿Por qué los tiburones fantasma necesitan que les crezcan dientes en la frente? La respuesta reside en su hábitat único. Las profundidades marinas son oscuras, frías y con fuertes corrientes. En estas condiciones, a los tiburones machos les resulta difícil encontrar pareja, y mantener una posición estable para el apareamiento es aún más complicado.
Aquí es donde entra en juego el tenáculo. El macho utiliza este tallo dentado para sujetarse firmemente a la aleta pectoral o al cuerpo de la hembra, manteniéndola en su lugar durante todo el proceso de apareamiento.
Según el profesor Coates, este es uno de los ejemplos más claros que demuestran cómo la evolución puede "reciclar" una estructura biológica existente, reutilizándola para fines completamente nuevos.
El tiburón quimera ha "transformado" sus dientes, originalmente utilizados para comer, en herramientas reproductivas, una estrategia de supervivencia eficaz en su duro entorno.
Esta investigación también cuestiona las ideas tradicionales sobre los dientes. Durante mucho tiempo, los científicos creyeron que los dientes eran una estructura característica de la cavidad bucal, al servicio del sistema digestivo. Pero el caso de las quimeras demuestra que los dientes pueden evolucionar en diferentes posiciones, desde el exterior hacia el interior o viceversa, según las necesidades de cada especie.
A pesar de existir desde hace cientos de millones de años, los tiburones quimera siguen siendo una especie envuelta en misterio. Suelen vivir a profundidades inaccesibles para los humanos y solo aparecen fugazmente en imágenes captadas por submarinos o cámaras de investigación.
Con sus ojos que brillan en la oscuridad y sus cuerpos lisos y fantasmales, las quimeras no son solo un misterio biológico, sino también un símbolo de la maravilla de la naturaleza.
El descubrimiento de los dientes en la frente de este pez no solo revela una característica única, sino que también abre nuevas vías de investigación sobre la flexibilidad y la creatividad del proceso evolutivo.
Fuente: https://dantri.com.vn/khoa-hoc/bi-an-chiec-rang-tren-tran-ca-map-ma-va-chien-luoc-giao-phoi-khac-thuong-20250923084030039.htm






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