Algunas personas le aconsejaron que no fuera demasiado sobreprotectora, diciéndole que su hijo ya era mayor, que los exámenes eran normales y que los padres que lo hacen todo por sus hijos los vuelven dependientes. Pero ella expresó: "No estudio por mi hijo, pero debo cuidarlo y apoyarlo siempre que pueda, compartiendo con él y animándolo en el momento oportuno. Hoy en día, los niños se enfrentan a innumerables presiones que la generación de sus padres jamás experimentó".
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Fuera del aula de examen, un tierno abrazo de un padre ayuda a su hijo a sentirse más seguro al entrar en esta importante prueba. (Imagen ilustrativa). |
Una vez me confió que se preocupaba muchísimo cada día al ver la cantidad de deberes que tenía su hijo. En su último año de instituto, el niño asistía a clase constantemente y solo jugaba al fútbol o al baloncesto de vez en cuando. Al verlo estudiar hasta tan tarde, los padres le insistían en que se fuera a la cama, pero el niño decía que no había terminado los deberes y que se sentía inquieto incluso durmiendo, así que tenía que seguir estudiando.
En muchos foros, algunos administradores educativos afirman que el currículo se ha simplificado, pero en las escuelas, la gran mayoría de los estudiantes aún tienen dificultades para cumplir con los requisitos. Muchos problemas prácticos de matemáticas son tan complejos que los estudiantes se agobian con solo leerlos, debido a la gran cantidad de palabras y las situaciones complicadas. Tienen que practicarlos repetidamente antes de comprenderlos.
También comentó en tono de broma: "Resultó ser una suerte que no tuviéramos internet cuando éramos niños, porque redujo la presión de las comparaciones con los demás o de ser considerados hijos ajenos. Ahora, todos los días en las redes sociales vemos a gente presumiendo de certificados, premios, becas, calificaciones, etc., y ver todo eso preocupa y estresa aún más a otros niños".
Con el deseo de que su hija tuviera la mejor mentalidad posible, la pareja siempre le recordaba que aprender es un largo camino y que, mientras comprendiera sus capacidades, encontrara un método de aprendizaje científico y se mantuviera perseverante y trabajadora, todo saldría bien.
Yo tengo mi camino, tú tienes el tuyo, cada uno tiene sus propias metas, siempre y cuando se ajusten a sus fortalezas y a la situación económica de cada familia. No importa qué camino elijas, tus padres siempre estarán ahí para apoyarte y crear las mejores condiciones para tu desarrollo personal.
Hoy en día, la mayoría de los padres educan a sus hijos con métodos científicos y positivos, basándose en sus conocimientos y experiencias de vida. Les enseñan habilidades esenciales, a la vez que les brindan orientación, recordatorios y dirección para sus estudios y opciones profesionales.
Sin embargo, muchos padres aún no comprenden ni empatizan con las preocupaciones, dificultades y adversidades que atraviesan sus hijos. Por ello, tras cada examen de graduación de bachillerato o de ingreso a décimo grado, solemos escuchar historias tristes. Algunos chicos y chicas, incapaces de sobrellevar la presión de no obtener las calificaciones deseadas, recurren a pensamientos y acciones negativas.
Entrar en la universidad de tus sueños no es fácil para todos los estudiantes. Algunos lo consiguen, otros no. Es normal. Como padres, todos hemos pasado por innumerables exámenes y sabemos que un solo examen no determina el éxito o el fracaso de una persona.
Por lo tanto, procure que sus hijos gocen de buena salud física y mental, demostrándoles que los padres siempre serán su apoyo y que la familia es su refugio más seguro. Un director de escuela en Hai Phong aconsejó una vez a los padres: «Los estudiantes tienen toda la vida por delante; no permitan que la responsabilidad del honor, las expectativas o la alegría de los padres recaiga sobre sus hombros. Dejen que los niños sean ellos mismos, exploren por su cuenta y asuman gradualmente la responsabilidad de sus propias vidas».
Fuente: https://baobacninhtv.vn/cha-me-la-diem-tua-postid446043.bbg








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