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| Una dieta rica en grasas puede reprogramar las células hepáticas, obligándolas a adoptar un estado de supervivencia similar al de las células madre, lo que aumenta el riesgo de cáncer de hígado. (Fuente: Shutterstock) |
Un nuevo estudio del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), publicado en la revista Cell , demuestra que una dieta rica en grasas no solo daña el hígado, sino que también altera profundamente la estructura y la función de las células hepáticas, creando las condiciones para el desarrollo del cáncer.
Según el equipo de investigación, la exposición prolongada a un exceso de grasa provoca que las células hepáticas maduras pierdan gradualmente su estado especializado, volviendo a una forma primitiva similar a la de las células madre. Esta adaptación ayuda a las células a sobrevivir al estrés metabólico, pero al mismo tiempo aumenta el riesgo de transformación maligna.
El profesor Alex K. Shalek, director del Instituto de Ciencias de la Salud e Ingeniería (del MIT), afirmó que los programas biológicos que ayudan a las células a sobrevivir en un entorno rico en grasas tienen como consecuencia la formación de tumores.
Los experimentos realizados con ratones alimentados con una dieta rica en grasas, combinados con la secuenciación de ARN de células individuales, demostraron que los genes que promueven la supervivencia y la división celular se activaron intensamente, mientras que los genes responsables de la función hepática normal se suprimieron gradualmente. Como resultado, la mayoría de los ratones desarrollaron cáncer de hígado al final del experimento.
Según Constantine Tzouanas, estudiante de posgrado y coautor principal, el estado "inmaduro" hace que las células hepáticas sean más susceptibles al cáncer porque ya tienen oncogenes activados, lo que les confiere una ventaja en la formación de tumores cuando se producen mutaciones.
El análisis del tejido hepático de pacientes en distintas etapas de la enfermedad mostró resultados en humanos consistentes con los experimentos realizados en ratones. Con el tiempo, los genes que mantienen la función hepática disminuyen, mientras que los genes asociados con estados celulares inmaduros se vuelven más activos y más susceptibles al daño tras el desarrollo del cáncer.
Los científicos creen que en los seres humanos este proceso ocurre más lentamente, pudiendo tardar décadas y estando influenciado por muchos factores como la dieta, el consumo de alcohol o las infecciones virales. El equipo de investigación continúa investigando la posibilidad de revertir estos cambios, lo que abre nuevas vías para la prevención y el tratamiento del cáncer de hígado.
Fuente: https://baoquocte.vn/che-do-an-nhieu-chat-beo-lam-tang-nguy-co-ung-thu-gan-338673.html







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