
Con los ojos medio cerrados, abrí la página del grupo. Allí estaba una foto en blanco y negro, salpicada de moho en algunos lugares. Era una foto nuestra antes de los exámenes de graduación de la preparatoria. ¡No sé de dónde la sacó y la publicó para que la viera todo el grupo! ¡En aquel entonces, todos nos veíamos tan inocentes y puros! El tiempo vuela, y en un abrir y cerrar de ojos, han pasado más de 30 años desde que nos despedimos de nuestra querida escuela y amigos. Las emociones de aquellas lejanas épocas de exámenes volvieron de repente...
Se acabó la época de exámenes. ¿Alguien recuerda el poema que se asocia con esta época: «Verano, estación del sol, estación de la separación / Estación de las flores del fénix, época de exámenes, estación de despedidas»? Tras cada examen, esos versos tan conocidos llenan las páginas de los cuadernos de autógrafos de los estudiantes, incluso en la espalda de las camisas blancas de los más traviesos. Cada época de exámenes ha transcurrido entre tanto ruido, prisas y un sinfín de recuerdos. Al despedirse de la época de exámenes, cada uno se lleva consigo sus propios sueños y planes para el futuro. ¿Quién entrará en la universidad? ¿Quién se aventurará pronto en la vida? ¿Quién alcanzará el éxito?
Atravesando la época de exámenes. De pie en silencio en el vasto patio de la escuela, bañado por el sol y el viento, escuchando el canto de las cigarras entre el verde follaje, deseando que el tiempo se detuviera para que los amigos pudieran estar juntos para siempre. Los sueños escolares suelen ser poco realistas, imposibles de alcanzar, pero pocos dejan de soñar con ellos. Hay dos mejores amigos que han caminado juntos durante doce años de escolarización, desde sus primeros pasos vacilantes en primer grado hasta convertirse en jóvenes maduros de dieciocho años, lo que les da aún más razones para no separarse. Despidiéndose de la época de exámenes, el chico arranca una rama de vibrantes flores de árbol de fuego y se la da apresuradamente a la chica que admira en secreto, sin saber qué decir. Afuera, el árbol de fuego resplandece con color, el mirto crespón es de un púrpura intenso, y uno divaga, preguntándose si las flores florecieron tarde este año…
Tras la época de exámenes, los amigos se miran entre sí y ven que todos han madurado, con la esperanza de volver a encontrarse en el ajetreado camino de la vida…
Ha pasado otra temporada de exámenes. Los estudiantes de hoy no son muy diferentes de nuestra generación. Experimentan cambios de humor repentinos, alegrías y tristezas fugaces, una sensación de melancolía entre el sol y la lluvia del verano, y una nostalgia persistente por la despedida. También llevan consigo innumerables sueños y ambiciones ardientes para el futuro… Se diferencian de nosotros solo en su ritmo de vida, en su forma de hacer las cosas: más rápido, más apresurado. Pero aun así, después de cada temporada de exámenes, permanece en nuestra memoria como el período más bello, preciado y querido de nuestras vidas.
Fuente: https://baoninhbinh.org.vn/di-qua-nhung-mua-thi-260602085240816.html







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