
Para Hai Phong, una dinámica ciudad portuaria del país, la respuesta se va aclarando gradualmente a medida que los valores históricos y culturales se reidentifican, se restauran y se sitúan en el centro de las estrategias de desarrollo.
A lo largo de este proceso, la designación del complejo arqueológico de la dinastía Mạc en Dương Kinh, Kiến Thụy, como sitio histórico nacional especial a principios de 2025, no es solo una decisión administrativa, sino un punto de inflexión en la concienciación: la historia no es solo para recordar, sino también un recurso para el desarrollo. Y dentro de este contexto, el Templo de los Reyes de la Dinastía Mạc destaca como un símbolo representativo, un lugar donde convergen la memoria, la fe y la aspiración a la recuperación del patrimonio.
Al repasar la historia, la dinastía Mạc fue una de las más singulares de Vietnam. Nacida en una región costera y desarrollada en medio de una sociedad turbulenta, la dinastía Mạc consolidó gradualmente su posición mediante reformas prácticas, centrándose en la producción, el fomento del comercio y la promoción de la educación y el sistema de exámenes imperiales. La construcción de Dương Kinh en Cổ Trai, una capital costera, no fue meramente una elección geográfica, sino también una manifestación de una visión estratégica hacia el mar, que amplió el espacio de desarrollo de Đại Việt. Estos importantes logros, durante mucho tiempo, fueron a veces eclipsados por prejuicios históricos, pero hoy en día se están reevaluando gradualmente de una manera más justa y científica.
En este contexto, la restauración y preservación del Templo del Rey de la Dinastía Mạc adquiere una importancia que trasciende el ámbito de una obra arquitectónica o un destino espiritual. Se trata de un acto de «recuperación de la memoria», un esfuerzo por devolver el lugar que le corresponde a un periodo histórico crucial para el desarrollo de la nación. Cabe destacar que todo este proceso no depende principalmente de recursos presupuestarios, sino que se lleva a cabo mediante el esfuerzo colectivo de la comunidad, especialmente de los descendientes de la familia Mạc, tanto a nivel nacional como internacional. Esto constituye un claro testimonio del poder de la movilización social en el ámbito cultural, donde el patrimonio ya no es «propiedad del pasado», sino «responsabilidad del presente».
En este camino, el papel de las personas comprometidas es fundamental. Personas como el Sr. Hoang Van Ke, exvicepresidente del Comité Popular de la ciudad de Hai Phong y presidente del Consejo del Clan Mac de Hai Phong, dedicaron muchos años a una campaña persistente, a establecer contactos y a reunir recursos, logrando así materializar una idea que parecía muy difícil: recrear un espacio digno de la grandeza de la dinastía Mac en el mismo lugar donde se originó. Sin embargo, con tan solo unos pocos individuos, este proyecto difícilmente habría podido concretarse. La verdadera fuerza residió en la unidad de la comunidad, desde los descendientes del clan Mac en todas partes hasta la población local, todos compartiendo la misma voluntad: preservar y restaurar el patrimonio como parte de su identidad.
Los templos dedicados a los reyes de la dinastía Mạc no son, por lo tanto, meros espacios de culto, sino estructuras de memoria organizadas conscientemente. Allí, la veneración absoluta de reyes, reinas, consortes, príncipes y princesas no es simplemente una expresión de fe, sino también una forma de «recrear la historia» a través del lenguaje cultural. Los relieves cerámicos que narran los 65 años de reinado en Thăng Long, los espacios dedicados a la Madre Divina, las profecías de Trạng Trình Nguyễn Bỉnh Khiêm… todo ello conforma un sistema simbólico de múltiples capas que permite a los visitantes no solo ver, sino también sentir y reflexionar.

Más importante aún, este sitio histórico no se ha quedado anclado en el pasado, sino que se está convirtiendo gradualmente en un «patrimonio vivo». Festivales como la Ceremonia de Caligrafía de Primavera, el Festival de Lucha Tradicional y el Mercado de la Dinastía Mac no son una mera recreación de formas, sino un renacimiento de los valores culturales en la vida contemporánea. Estas actividades crean un ecosistema cultural donde el patrimonio se conecta con la comunidad, el turismo y la educación, generando así un valor añadido sostenible. Esta es también la dirección que se alinea con el espíritu de la Resolución 80-NQ/TW del Politburó : el desarrollo cultural no se trata solo de preservación, sino que debe vincularse al desarrollo socioeconómico y convertirse en un recurso endógeno.
Desde una perspectiva más amplia, la historia del Templo del Rey de la Dinastía Mạc plantea una cuestión fundamental para las localidades, especialmente para las ciudades con un rico patrimonio: cómo transformar el patrimonio en un motor de desarrollo. La respuesta no reside en proyectos de inversión individuales, sino en un enfoque holístico: identificar correctamente su valor, movilizar a la comunidad, reorganizar los espacios patrimoniales de forma abierta y dinámica, y, sobre todo, crear productos culturales con potencial para una amplia difusión. En el caso de Hai Phong, el complejo arqueológico de la Dinastía Mạc en el barrio de Duong Kinh tiene el potencial de convertirse en un centro único de turismo cultural e histórico, vinculado a viajes a las raíces, educación tradicional y experiencias turísticas únicas.
Se puede afirmar que el Templo de los Reyes de la Dinastía Mạc es hoy el resultado de un proceso de «reestructuración de la memoria», donde la historia se reexamina, se restaura y se reubica en una nueva perspectiva. Pero, aún más importante, ofrece una visión de futuro: el desarrollo no puede separarse de la identidad, y el patrimonio, si se reconoce adecuadamente, no es una carga del pasado, sino un recurso para el presente y un motor para el futuro.
PHAN THANH HAIFuente: https://baohaiphong.vn/hoi-sinh-mot-di-san-cua-dat-cang-540563.html






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