Sin embargo, lo que cabe destacar es que muchos de estos "resúmenes de fin de año" se escriben y comparten en plena noche, acompañados de promesas habituales: el año que viene, se acostarán más temprano y vivirán de forma más saludable. ¿Será que está surgiendo un estilo de vida con un desequilibrio horario, donde la noche, incluso tarde, es el momento de empezar a planificar?
La popularidad de las redes sociales ha popularizado la imagen del "noctámbulo". Al caer la noche, el espacio digital se vuelve cada vez más vibrante: se estudia, se chatea, se crea contenido o se compra en línea. A medianoche y madrugada es cuando las plataformas de comercio electrónico lanzan grandes ofertas, atrayendo a un gran número de compradores. Para satisfacer esta demanda, muchos cafés permanecen abiertos toda la noche, convirtiéndose en lugares donde los jóvenes trabajan con sus portátiles, charlan con amigos o encuentran un espacio privado.
No solo la vida personal, sino también el entorno laboral se está adaptando gradualmente al nuevo ritmo de vida. En algunas empresas, especialmente en los sectores creativo y tecnológico, recibir correos electrónicos, informes o documentos a medianoche ya no es inusual. Para un segmento de la Generación Z, el horario laboral ya no se limita al horario de oficina, siempre que el trabajo se complete a tiempo y con eficiencia. Esta flexibilidad, desde una perspectiva positiva, ayuda a los jóvenes a ser más proactivos y a desarrollar sus habilidades durante sus propias horas de trabajo.
Sin embargo, tras esta flexibilidad se esconden consecuencias inevitables. Trasnochar demasiado altera el reloj biológico, provocando fatiga, falta de concentración y un deterioro de la salud física y mental. El letargo diurno y la excesiva alerta nocturna crean un ciclo donde la promesa de "dormir temprano el año que viene" se repite una y otra vez. Cuando el jet lag se convierte en un hábito, la línea entre la libertad personal y la autolesión se difumina.
En realidad, cada generación organiza su tiempo según sus condiciones de vida y trabajo. La cuestión no es trasnochar ni trabajar de noche, sino la capacidad de autorregularse para mantener el equilibrio. Por lo tanto, resumir el año no se trata solo de reflexionar sobre lo logrado, sino también de preguntarse: ¿a qué ritmo vivimos y es ese ritmo lo suficientemente sostenible para el camino que nos espera?
Fuente: https://www.sggp.org.vn/loi-song-lech-mui-gio-post832785.html






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