![]() |
| Durante las vacaciones de verano, el tiempo que los niños pasan frente a los dispositivos electrónicos suele aumentar drásticamente. |
Las consecuencias de "delegar" a los niños al uso de dispositivos tecnológicos.
No es raro ver a niños de tan solo unos años que ya saben abrir YouTube, ver vídeos cortos o jugar en sus teléfonos. Muchos padres admiten que, cuando sus hijos están inquietos o cuando los adultos necesitan concentrarse en el trabajo, el teléfono se convierte en la niñera más eficaz.
Cabe destacar que, durante las vacaciones de verano, el tiempo que los niños pasan con dispositivos electrónicos suele aumentar drásticamente. Al no tener un horario escolar fijo, muchos niños pasan la mayor parte del día viendo vídeos, jugando o usando las redes sociales, "aislándose" en el mundo digital.
Otro dato a tener en cuenta es la edad cada vez más temprana a la que las personas comienzan a usar teléfonos móviles. Si bien antes solo los estudiantes de secundaria comenzaban a usar teléfonos inteligentes, ahora muchos niños de tan solo 2 o 3 años están expuestos regularmente a las pantallas. Para algunos padres, permitir que sus hijos vean videos en los teléfonos ya no es una solución temporal, sino que se ha convertido en un hábito diario.
Expertos en educación y salud coinciden en que, durante los primeros años de vida, el desarrollo infantil depende en gran medida de la interacción directa con los padres, familiares y el entorno. El uso excesivo de dispositivos electrónicos puede acarrear diversas consecuencias negativas, como retraso en el desarrollo del lenguaje, menor concentración, dificultades en la comunicación, problemas para controlar las emociones, letargo y mayor riesgo de dependencia tecnológica. Para los niños mayores, la exposición temprana a las redes sociales también conlleva muchos riesgos, como el acceso a contenido dañino, la influencia de tendencias desviadas, el ciberacoso o la formación de hábitos de aislamiento y desconexión de la vida real.
En particular, médicos y especialistas en intervención temprana han observado un fenómeno notable entre los niños nacidos durante la pandemia de COVID-19, especialmente entre los nacidos en 2019 y 2020. Durante el distanciamiento social, muchas familias trabajaron desde casa, los niños salían menos y tuvieron menos oportunidades de interactuar con amigos, maestros y familiares. Muchos padres permitieron que sus hijos pasaran largos periodos usando teléfonos, tabletas o la televisión.
Tras la pandemia, aumentó el número de niños que buscaban tratamiento por retrasos en el habla, dificultades en la interacción social, problemas de socialización y sospecha de trastornos del desarrollo en muchos centros de salud e intervención. Muchos expertos denominan a esta generación la «generación COVID»: niños que pasaron sus primeros años en condiciones de interacción social limitada y un uso excesivo de pantallas.
Si bien los teléfonos y las redes sociales no son la causa directa del trastorno del espectro autista, el uso prolongado de pantallas puede derivar en lo que muchos expertos denominan "autismo virtual" o síndrome similar al autismo, con síntomas como retraso en el habla, contacto visual limitado, menor interacción con los demás y una dependencia excesiva de los dispositivos electrónicos. Esto demuestra que el daño no proviene únicamente del teléfono, sino de la falta de interacciones reales entre los niños, sus familias y sus comunidades durante esta etapa crucial del desarrollo.
![]() |
| Cuando los niños tienen espacio para jugar y conectar con sus amigos, el atractivo de los teléfonos y las redes sociales disminuye considerablemente. En la foto: Niños jugando en la cascada de Du Gia. |
Para garantizar que los niños tengan un verano saludable.
Ante todo, los padres deben cambiar su percepción de los teléfonos como simples herramientas para entretener a los niños. No es necesaria una prohibición total, pero sí se deben establecer normas para el uso de dispositivos electrónicos adecuadas para cada grupo de edad. Los niños pequeños deben tener un tiempo de pantalla limitado, el contenido debe seleccionarse cuidadosamente y la supervisión de un adulto es fundamental. En particular, no se debe permitir que los niños usen el teléfono mientras comen ni que se les consuele con dispositivos electrónicos cuando están inquietos.
Más importante aún, los padres necesitan pasar tiempo de calidad con sus hijos. La presencia e interacción de los padres crean el mejor entorno para el desarrollo del lenguaje, las emociones y la personalidad de los niños.
Durante el verano, las autoridades locales, las organizaciones juveniles, las escuelas y las organizaciones sociales deberían crear espacios de juego más enriquecedores para los niños, como clases de talento, clubes de lectura, actividades deportivas, experiencias para desarrollar habilidades para la vida, actividades de verano en zonas residenciales o programas de voluntariado infantil. Cuando los niños tengan espacios para jugar, explorar y relacionarse con sus amigos, el atractivo de los teléfonos y las redes sociales disminuirá significativamente.
Además, es necesario reforzar las campañas de sensibilización pública para garantizar que los padres estén plenamente conscientes del impacto del uso excesivo de dispositivos electrónicos en los niños. La detección temprana de signos de retrasos en el habla, dificultades en la interacción o anomalías en el comportamiento, así como la evaluación e intervención oportunas para los niños, también son muy importantes.
Los niños necesitan la tecnología para adaptarse a la era digital, pero necesitan aún más compañía, amor y experiencias de la vida real. Un verano significativo no es aquel en el que los niños pasan la mayor parte del tiempo en las redes sociales, sino aquel en el que crecen rodeados de su familia, donde pueden correr, explorar y crear hermosos recuerdos de la infancia.
Duy Anh
Fuente: https://baotuyenquang.com.vn/xa-hoi/202606/mua-he-lanh-manh-cho-tre-b2f3144/








