Atravesando interminables campos de juncos.
Las risas de los niños resonaban en el cielo.
El agua del río sube y baja.
La barca del pueblo lleva consigo las dulces melodías de las canciones folclóricas.
Imagen ilustrativa. |
Enredaderas de calabaza y de lufa creciendo sobre la cerca
Sigue verde desde que se sembraron los campos a lo largo del camino rural.
Hay un grillo llorando junto al dique.
Al recurrir a la vasta extensión de los recuerdos, el camino a casa se extiende sin fin.
Escucha el viento soplando a través de los campos.
Se percibe el fragante aroma del arroz recién cosechado de antaño.
La casa sigue teniendo goteras y se está mojando con la lluvia.
Mi madre se sentó a coser, añadiendo y quitando puntadas, tanto por delante como por detrás.
Mi ciudad natal, descalzo y vestido con ropa marrón.
Los campos y jardines, con sus canas ya empañadas, aún evocan afecto.
Todavía quedan leves volutas de humo en la humilde cocina.
El espíritu del campo aún perdura con los últimos vestigios de su fragancia estacional...
Fuente: https://baobacgiang.vn/ngang-qua-mien-cu-postid420772.bbg






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