
Es posible que haya existido una forma de coevolución entre humanos y perros (Foto: Getty).
Durante milenios, los humanos han convivido con los perros desde su colonización, compartiendo espacio, alimento y actividades cotidianas. Algunos estudiosos incluso consideran esto una forma de coevolución, donde ambas especies desarrollaron rasgos psicológicos y de comportamiento compatibles.
Un nuevo estudio realizado por un equipo de expertos de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) ha reforzado aún más esta idea, demostrando que los humanos y los Golden Retrievers parecen compartir una base genética para ciertos comportamientos, incluidos los relacionados con las emociones y la interacción social.
Los perros han demostrado desde hace mucho tiempo una notable adaptabilidad a la convivencia con los humanos, desde su capacidad para consumir alimentos ricos en almidón similares a la dieta de los humanos prehistóricos, hasta su habilidad para comprender gestos como señalar. Esto es algo en lo que incluso los chimpancés, nuestros parientes más cercanos, son menos hábiles.
Simultáneamente, los humanos demuestran la capacidad de interpretar intuitivamente el significado de los ladridos y las emociones de los perros, creando un sistema de comunicación bidireccional único y excepcional entre dos especies completamente diferentes.
Sin embargo, en el contexto del estrés de la vida moderna, la incidencia de problemas relacionados con el estrés en los perros está aumentando, especialmente en países altamente urbanizados como Estados Unidos. Esto plantea interrogantes sobre hasta qué punto humanos y perros pueden compartir mecanismos biológicos relacionados con la salud mental.

La raza Golden Retriever fue el objeto del estudio (Foto: Getty).
Estudios recientes han planteado la hipótesis de que los perros pueden presentar manifestaciones similares al autismo. En estos estudios, los científicos han identificado marcadores genéticos similares a algunos trastornos sociales del espectro autista en humanos.
En un nuevo estudio, el profesor Daniel Mills y sus colegas analizaron el código genético y el comportamiento de 1.300 perros Golden Retriever para identificar los genes asociados con sus rasgos de comportamiento.
Posteriormente, compararon estos genes con genes homólogos en humanos, incluyendo aquellos heredados del mismo ancestro evolutivo lejano. Los resultados mostraron que un total de 12 genes parecían estar asociados con funciones psicológicas similares entre ambas especies.
Algunos genes muestran vínculos claros con la formación de respuestas emocionales, como las relacionadas con la ansiedad no social. Un ejemplo paradigmático es el gen ADD2, asociado al miedo a los extraños en perros, pero vinculado a la depresión en humanos. Este trastorno se caracteriza por el retraimiento social y el aislamiento.
Esto demuestra que un mismo mecanismo biológico puede manifestarse de diferentes maneras dependiendo del contexto evolutivo y del comportamiento de la especie.
Además, se han encontrado algunos vínculos genéticos en procesos cognitivos complejos que se consideran característicos de los seres humanos, como la capacidad de autorreflexión (el proceso de examinar y reflexionar sobre los propios pensamientos, sentimientos, acciones y palabras del pasado para identificar errores y áreas de mejora).

Los científicos han descubierto que los humanos y los Golden Retrievers comparten una base genética común para muchos patrones de comportamiento (Foto: Getty).
Es evidente que los perros no son capaces por naturaleza de expresar pensamientos de forma abstracta. Sin embargo, se diferencian por su sensibilidad a las experiencias desagradables, y este podría ser un rasgo biológico que comparten con los humanos.
Por ejemplo, la capacidad de entrenamiento de un perro está relacionada con genes humanos que influyen en la inteligencia y la habilidad para reconocer errores. Estos son dos factores cruciales en el aprendizaje y la modificación del comportamiento.
La profesora asociada Eleanor Raffan, investigadora principal de la Universidad de Cambridge, destacó que estos hallazgos proporcionan "pruebas sólidas de que los humanos y los Golden Retriever comparten una base genética para muchas formas de comportamiento", gran parte de las cuales se relaciona con estados emocionales y respuestas conductuales.
Si bien los humanos experimentamos las emociones a través de sistemas de pensamiento complejos, esto no disminuye el valor de estados equivalentes en los perros, que pueden reflejar problemas de salud mental o angustia.
El autor principal del informe, Alex Enoch, afirma que la genética desempeña un papel importante en el comportamiento de los perros, haciendo que algunos individuos sean más susceptibles a percibir su entorno como amenazante o impredecible.
Cuando las experiencias de la vida exacerban este rasgo, su comportamiento puede interpretarse erróneamente como "malo", cuando en realidad están bajo estrés mental.
Esta investigación abre nuevas perspectivas para el campo de la psiquiatría comparada y sugiere que los perros podrían convertirse en un modelo natural importante para el estudio de los trastornos psicológicos en humanos.
Fuente: https://dantri.com.vn/khoa-hoc/phat-hien-moi-ve-moi-lien-he-ky-la-giua-nguoi-va-cho-20251201080729129.htm







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