![]() |
| Wall Street cambió de rumbo y cayó a medida que la escalada de tensiones en Oriente Medio provocó un aumento vertiginoso de los precios del petróleo, ensombreciendo el ánimo de los inversores. |
La sesión bursátil del 4 de mayo (madrugada del 5 de mayo, hora de Vietnam) en Estados Unidos cerró en números rojos, ya que los principales índices sufrieron correcciones generalizadas, afectados por la escalada de tensiones geopolíticas en Oriente Medio. Esta situación provocó un fuerte aumento en los precios del petróleo, lo que incrementó la preocupación por la inflación y reavivó la cautela en Wall Street.
Al cierre de la sesión, el S&P 500 cayó un 0,4%, hasta los 7.200,75 puntos, retrocediendo desde su máximo histórico anterior. El Dow Jones Industrial Average se desplomó 557,37 puntos, un 1,1%, hasta los 48.941,9 puntos. Por su parte, el Nasdaq Composite perdió un 0,2%, hasta los 25.067,8 puntos. El Russell 2000, que representa a las empresas de menor capitalización, también descendió un 0,6%, hasta los 2.796 puntos.
Esto se interpretó como una corrección de "enfriamiento" tras un período de rápido crecimiento, durante el cual el S&P 500 y el Nasdaq alcanzaron nuevos máximos históricos gracias a los positivos informes de ganancias del primer trimestre. Sin embargo, las perturbaciones derivadas de factores externos, en particular la geopolítica, revirtieron rápidamente el sentimiento del mercado.
El factor más determinante de la sesión fue el aumento del riesgo geopolítico en Oriente Medio, en particular en lo que respecta al estrecho de Ormuz, una ruta marítima de importancia estratégica para el transporte de petróleo a nivel mundial. La noticia del ataque iraní contra los Emiratos Árabes Unidos, junto con los avances relacionados con los esfuerzos para reabrir esta ruta marítima, suscitaron preocupación por posibles interrupciones en el suministro de energía.
Como consecuencia, los precios del petróleo se dispararon, llegando el crudo Brent a superar los 114 dólares por barril. Esta tendencia alcista no solo presionó los costos de producción y transporte, sino que también generó preocupación por un posible repunte de la inflación, lo que podría obligar a mantener una política monetaria restrictiva durante más tiempo del previsto.
En este contexto, el capital tiende a salir de los activos de riesgo, como las acciones, y a dirigirse hacia canales defensivos. La presión vendedora se extendió por todo el mercado, con 10 de los 11 sectores del S&P 500 cerrando en números rojos. Los sectores industrial y de materiales fueron los más afectados, lo que refleja su sensibilidad a las fluctuaciones en los costos de los insumos y las cadenas de suministro.
Por el contrario, el sector energético se erigió como un raro punto positivo, beneficiándose directamente del aumento de los precios del petróleo. Sin embargo, el incremento en este sector no fue suficiente para compensar la caída general del mercado.
Cabe destacar que el sector del transporte se enfrentó a una importante presión vendedora debido al aumento de los precios del combustible y la creciente competencia. El índice Dow Jones Transportation Index cayó casi un 5%, reflejando las expectativas de menores ganancias para el sector en el nuevo contexto.
A nivel corporativo, la sesión bursátil del 4 de mayo registró una volatilidad significativa. Las acciones de GameStop se desplomaron más del 10 % tras anunciar su plan de adquirir eBay por hasta 56.000 millones de dólares, una operación que ha generado un considerable debate sobre su viabilidad financiera. Por el contrario, las acciones de eBay subieron aproximadamente un 5 % ante la expectativa de un precio de adquisición atractivo.
Mientras tanto, las principales empresas de transporte marítimo, como FedEx y UPS, han experimentado fuertes caídas debido a la preocupación por la competencia del nuevo servicio logístico de Amazon, ya que el aumento del precio del combustible incrementa aún más la presión sobre los márgenes de beneficio.
En el sector de consumo, Norwegian Cruise Line experimentó un fuerte descenso tras rebajar sus previsiones de negocio, debido principalmente al aumento de los costes del combustible y a que la inestabilidad geopolítica ha afectado a la demanda de viajes .
A pesar de un ligero descenso durante la sesión, el panorama general del mercado bursátil estadounidense sigue siendo relativamente positivo. En lo que va del año, el S&P 500 acumula una subida superior al 5%, el Nasdaq casi un 8%, mientras que el Russell 2000 lidera las ganancias con más del 12%.
Los analistas creen que la corrección actual es más un fenómeno técnico que un indicio de un cambio de tendencia. Los fundamentos del mercado siguen respaldados por un sólido crecimiento de las ganancias corporativas. Las estimaciones sugieren que las ganancias de las empresas estadounidenses en el primer trimestre podrían aumentar casi un 28 % interanual, el nivel más alto desde 2021.
Además, la ola de inversiones en inteligencia artificial (IA) continúa siendo un factor clave a largo plazo, con cientos de miles de millones de dólares que se prevé que se inviertan en infraestructura tecnológica en los próximos años. Esto se considera un factor fundamental para mantener las expectativas de crecimiento del mercado a medio y largo plazo.
A corto plazo, se prevé que el mercado siga siendo muy volátil, ya que los inversores siguen de cerca la evolución geopolítica, los precios del petróleo y los datos económicos clave, en particular los informes de empleo e inflación. Al mismo tiempo, la temporada de resultados empresariales se encuentra en su punto álgido, lo que podría generar nuevas fluctuaciones significativas en los precios.
Un estratega de mercado de Wall Street comentó: "El mercado está reaccionando a los riesgos a corto plazo derivados de la geopolítica y los precios del petróleo, pero la base de ganancias y el flujo de caja siguen siendo lo suficientemente sólidos como para respaldar una tendencia alcista a mediano plazo".
Por consiguiente, se aconseja a los inversores que mantengan una estrategia bursátil selectiva, priorizando las empresas con sólidos cimientos financieros y aquellas que se benefician de tendencias a largo plazo como la inteligencia artificial, la transformación digital y el consumo sostenible.
Como se puede observar, la sesión bursátil del 4 de mayo no solo reflejó la presión correctiva tras un período de rápido crecimiento, sino que también evidenció la sensibilidad de Wall Street a las perturbaciones geopolíticas. En un contexto de creciente incertidumbre, es probable que la divergencia y la selectividad de los flujos de capital sigan siendo la característica dominante del mercado en el futuro.
Fuente: https://thoibaonganhang.vn/pho-wall-ha-nhiet-ap-luc-dia-chinh-tri-gia-tang-181458.html








Kommentar (0)