El primer problema es que el presidente estadounidense Donald Trump perdió a un aliado cercano en la UE y la OTAN, el primer ministro húngaro Viktor Orbán, tras las recientes elecciones parlamentarias en Hungría. El segundo es el deterioro de la relación amistosa entre Trump y la actual primera ministra italiana, Giorgia Meloni.

Meloni, Trump y Orbán
Foto: Reuters/AP
Meloni era visto como un nexo entre el presidente Trump y la UE y la OTAN en un momento en que Trump generaba numerosas dificultades y situaciones incómodas para la UE y la OTAN en materia de política exterior y seguridad, así como en las relaciones económicas y comerciales entre la UE y Estados Unidos. Entre las razones de esta ruptura se encontraban la guerra de Estados Unidos contra Irán, la decisión de Meloni de suspender la cooperación militar entre Italia e Israel, y las declaraciones del presidente Trump sobre el papa León XIV, que Meloni consideró inaceptables. Meloni no apoyó ni permitió que Estados Unidos utilizara bases militares en territorio italiano para la guerra contra Irán. Trump calificó públicamente esto como una «traición» por parte de Meloni. Los días de amistad entre ellos parecen haber llegado a su fin.
La derrota de Orbán era inevitable, mientras que Meloni tenía la urgente necesidad interna de demostrar su independencia y firmeza en su relación con Trump. Debía elegir entre las afinidades ideológicas con Trump y la estabilidad de su poder en Italia, junto con los intereses de seguridad de Italia y la UE.
Ambos acontecimientos tensarían aún más las relaciones entre Estados Unidos y los demás miembros de la OTAN, y fomentarían enérgicamente la autonomía militar y de seguridad de la UE.
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Fuente: https://thanhnien.vn/qua-roi-thoi-than-ai-185260416221210323.htm







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