Tras cumplir más de un año en la prisión de Tremembé (São Paulo) por violación en grupo en Milán en 2013, el exdelantero del Real Madrid está llamando la atención con su audaz plan: crear una empresa de apuestas tras su liberación.
Su socio en este proyecto empresarial no es otro que su compañero de celda, Walter Delgatti, un conocido hacker condenado a más de ocho años por piratear el sistema judicial brasileño. Según medios locales, Robinho ideó el proyecto, mientras que Delgatti aportó los conocimientos técnicos. Aunque esta peculiar pareja no compartía celda, se reunían con frecuencia en la terraza para discutir sus planes.
A sus 41 años, Robinho ya no alberga muchas ambiciones en el campo de fútbol. En cambio, aspira a ser un preso ejemplar, con la esperanza de obtener una reducción de condena o ser trasladado a un sistema penitenciario semiabierto.
Según la ley brasileña, cada 12 horas de trabajo reducen la condena de prisión de una persona en un día. Robinho no desaprovechó la oportunidad: completó un curso de electrónica de 600 horas, reparaba regularmente televisores y radios para sus compañeros de prisión, cuidaba el huerto, se unió a un club de lectura y completó todo el programa de " Educación Laboral y Cívica".
Sin embargo, tras esa aparente calma se escondían signos de inestabilidad mental. Según sus familiares, Robinho mostraba síntomas de depresión, especialmente tras la misteriosa muerte de su amigo íntimo Rudney Gomes da Silva —cómplice en el caso de 2013—, cuyo cuerpo fue hallado sin vida en un aparcamiento de Santos.

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Durante su carrera como jugador, Robinho fue considerado un "prodigio". |
Robinho, un hombre muy apegado a su familia, sigue recibiendo apoyo. Su esposa y sus tres hijos lo visitan con frecuencia, especialmente su hijo mayor, Robson Jr., de 17 años, quien recientemente debutó con el primer equipo del Santos, el club asociado a los gloriosos primeros años de su padre. Sin embargo, fue precisamente en el lugar donde comenzó su sueño futbolístico donde Robinho fue arrestado en 2023, cuando el Tribunal Supremo de Brasil decidió ejecutar una sentencia de nueve años de prisión dictada previamente por un tribunal italiano.
Actualmente, Robinho se encuentra confinado en una celda de 8 m² con un recluso más joven acusado de incitar al suicidio. Ya no juega al fútbol con regularidad en prisión y lleva una vida relativamente aislada. No obstante, su abogado, Mario Rosso, afirma: «Robinho mantiene un estado mental estable, no tiene conflictos en prisión, siempre está ocupado y se comporta adecuadamente».
Los planes de Robinho y Delgatti de iniciar un nuevo negocio desde la cárcel plantean muchas preguntas sobre el futuro de la antigua leyenda del fútbol brasileño. Con la atención mediática desvaneciéndose, ¿serán suficientes su fama y sus esfuerzos por rehabilitarse para que pueda empezar de nuevo, esta vez con una casa de apuestas que lleve su nombre?
Fuente: https://znews.vn/robinho-gio-ra-sao-post1573177.html
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