A lo largo de más de un siglo de historia olímpica, se han establecido innumerables récords: desde los corredores más rápidos y los saltos más largos hasta actuaciones espectaculares y celebradas.
Pero junto a esos brillantes logros, también existe una historia especial, a la vez humorística y humana, asociada al nombre de Shizo Kanakuri, el maratonista japonés al que a menudo se le conoce como "el corredor más lento de los Juegos Olímpicos".
Shizo Kanakuri nació en 1891 en Japón. Fue seleccionado como uno de los primeros atletas en representar al país en los Juegos Olímpicos modernos. En 1912, cuando se celebraron los Juegos Olímpicos en Estocolmo, Suecia, Japón envió su primera delegación deportiva para competir. Kanakuri, que entonces tenía solo 21 años, llevaba consigo un inmenso orgullo nacional y la responsabilidad de ser uno de los representantes pioneros.
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Kanakuri se retiró de los Juegos Olímpicos por iniciativa propia. |
Sin embargo, el viaje a Estocolmo no fue nada fácil. Tuvo que soportar una travesía de casi 18 días por mar y tren para llegar a Europa. Al llegar a Suecia, Kanakuri estaba exhausto y aún no se había adaptado al clima ni al huso horario. A pesar de ello, se presentó en la línea de salida del maratón de los Juegos Olímpicos de 1912 junto a decenas de otros competidores.
La carrera se desarrolló en condiciones extremas. Las temperaturas superaron los 30 grados centígrados, demasiado calor para un atleta japonés acostumbrado a un clima diferente. Durante la carrera, Kanakuri se sintió mareado y exhausto, por lo que decidió retirarse tras recorrer aproximadamente la mitad del recorrido.
Una familia sueca, al ver su estado, lo acogió en su casa para cuidarlo. Posteriormente, Kanakuri regresó discretamente a Japón sin avisar a los organizadores. Por ello, durante muchos años se consideró que Kanakuri había "desaparecido" de los Juegos Olímpicos de Estocolmo.
De hecho, los organizadores olímpicos suecos incluyeron el nombre de Kanakuri en la lista de atletas que "desaparecieron" tras el torneo. La historia se convirtió en una anécdota curiosa en el mundo del deporte. No fue hasta décadas después que se supo la verdad: Kanakuri no había desaparecido; simplemente se había retirado discretamente de la competición y había regresado a casa.
Lo inesperado ocurrió en 1967. Los organizadores olímpicos suecos decidieron invitar a Kanakuri a Estocolmo para "completar" el maratón que había dejado inconcluso 55 años antes. Tenía 76 años en aquel entonces. Con deportividad y un toque de humor, Kanakuri aceptó la invitación. Cruzó la meta y fue reconocido oficialmente como el ganador del maratón olímpico de 1912.
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Kanakuri regresó para completar la carrera que había comenzado. |
Los resultados anunciados fueron realmente sorprendentes: Kanakuri completó la carrera en 54 años, ocho meses, seis días, cinco horas y 32 minutos. Por supuesto, este es un cálculo simbólico, vinculado a su singular historia. Por ello, Kanakuri es conocido como "el corredor más lento en la historia de los Juegos Olímpicos".
Tras aquel suceso, Kanakuri fue recordado no solo como un atleta fracasado, sino también como un símbolo de perseverancia y deportividad. En una ocasión, comentó a la prensa: «Fue una carrera larga. En el camino, gané seis nietos». Este comentario humorístico contribuyó a que el público le tuviera aún más cariño.
Shizo Kanakuri se involucró posteriormente en el deporte japonés. Se le considera el "padre del maratón japonés" por sus inmensas contribuciones al desarrollo de este deporte en su país. Kanakuri falleció en 1983 a la edad de 92 años.
Hoy en día, la historia de Kanakuri se suele contar cuando se habla de los Juegos Olímpicos. No se trata solo del récord de "más lento", sino también de la prueba de que los Juegos Olímpicos no solo celebran a quienes llegan primeros, sino que también reconocen trayectorias extraordinarias donde la deportividad y la humanidad brillan con luz propia.
Fuente: https://znews.vn/shizo-kanakuri-va-chang-marathon-keo-dai-54-nam-post1586878.html









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