Los pareados expresan deseos auspiciosos y significativos para el nuevo año (Imagen ilustrativa).

En primer lugar, destaca la riqueza de las imágenes: los caballos no solo "corren", sino que también "galopan", "saltan", "relinchan", "silban" y "silban"; no se limitan a un solo escenario, sino que atraviesan todo tipo de paisajes primaverales: nieve cayendo, montañas iluminadas por la luna, sauces verdes, regiones del sur y del norte; a veces "caballos pisando el brocado de la primavera", a veces "caballos silbando sobre la luna de la montaña", a veces "liebres rojas volando en la nieve", "jinetes amarillos persiguiendo bajo la luna". La belleza del pareado reside en el hecho de que cada verbo, colocado correctamente, transforma el sonido de los cascos en ritmo. El pareado de cinco caracteres es conciso pero brillante: 萬馬爭飛躍, 百花展笑顏 (Diez mil caballos compiten al galope, cien flores muestran caras sonrientes): un lado representa el poder del salto, el otro representa una sonrisa; El movimiento y la quietud se abren juntos como la puerta de la primavera. Curiosamente, cuanto más corto es el pareado, más se asemeja a una pincelada; unas pocas palabras pueden crear una imagen completa: «con viento, flores y cascos de caballo».

Pero lo que da "profundidad" a los versos del Año del Caballo no es solo el paisaje. Detrás del paisaje se encuentra la idea del caballo, un símbolo muy antiguo y muy oriental de Asia: el caballo se asocia con la motivación (progreso), el talento (caballo extraordinario y magnífico), la fortuna (éxito al llegar) y el principio de conocer a las personas (Bao Lac). Por lo tanto, hay versos que no solo desean un feliz año nuevo, sino que también nos recuerdan los principios de ser una buena persona: "馬逢伯樂馳千里" (Ma phong Ba Lac chi thien li), un caballo que se encuentra con alguien que lo comprende recorrerá mil millas; lo que implica la importancia de emplear a personas talentosas y el encuentro fortuito. Existen pareados que yuxtaponen con gran elegancia la "literatura" y las "artes marciales": "柳營晨試馬,虎帳夜談兵" (Liu ying shen shi ma, hu zhang ye dan bing): probar caballos por la mañana, discutir estrategias militares por la noche; un ritmo de vida militar que aún conserva un carácter poético.

En un nivel más profundo, vemos un concepto tradicional: el caballo es un símbolo del "camino". No es casualidad que "camino", "sendero", "larga marcha" y "diez mil millas" aparezcan con tanta frecuencia. "El vasto mar está lleno de peces que saltan, el largo camino está lleno de caballos que galopan" (海闊憑魚躍,路遙任馬馳): el mundo se despliega en dos direcciones: "agua" y "camino", y la humanidad se ve alentada por el espíritu de superar las limitaciones. Por lo tanto, el Año del Caballo no es solo un año de "carrera rápida", sino un año que nos recuerda: para llegar al destino, uno debe poseer la fortaleza para el largo viaje: la resistencia de los cascos, la perseverancia de la voluntad.

Otro aspecto destacable es la diversidad de "tonos". Hay pareados que expresan puramente el deseo de paz y felicidad: "馬躍康莊道,人迎幸福春" (Los caballos galopan por el amplio camino, la gente da la bienvenida a la feliz primavera). También hay pareados ricos en lirismo: "春色綠千里,馬蹄香萬家" (Los colores de la primavera se extienden por mil millas, los cascos de los caballos esparcen su fragancia a diez mil hogares); la "fragancia" aquí no es solo el aroma de la hierba, sino la fragancia de la vida que se extiende a cada hogar. Hay coplas que reflejan el espíritu de la época: “馬騰改革路,國展富強圖” (Los caballos abren el camino, la nación forja una senda hacia la prosperidad y la fortaleza), “萬馬千軍創大業” (Diez mil caballos y mil soldados emprenden una gran empresa): los caballos se convierten en una metáfora de un gran proceso: una comunidad que avanza con ímpetu. Al observar esto, nos damos cuenta de que las coplas del Año del Caballo son a la vez una hermosa costumbre del Tet y un “mensaje espiritual” de la sociedad: la gente expresa su fe en “nuevos caminos”, “nuevos esfuerzos” y “nuevas perspectivas”.

Otra característica única: los coplas del Año del Caballo a menudo exageran en cantidad: “diez mil caballos”, “mil caballería”, “mil tropas”. Los grandes números no son solo por diversión, sino para crear una sensación de convergencia, resonancia y unidad. “一夜春風來小院,千匹駿馬闖雄關” (Una noche, la brisa primaveral llega al pequeño patio, mil caballos galopantes asaltan el paso): Solo una noche, la brisa primaveral visita el pequeño patio, y mil caballos asaltan el paso. El dinamismo de la primavera se amplifica en el dinamismo de los tiempos. En la conciencia de Asia Oriental, la primavera es “apertura”, “apertura”; el caballo es “movimiento”, “avance”; combinados, el copla del Año del Caballo tiene una energía muy distintiva: la energía de la partida.

Y entonces, en los versos con placas horizontales, vemos el espíritu popular cristalizado en hermosas máximas: “策馬揚鞭” (El caballo abre el camino), “一馬當先” (Un caballo abre el camino), “馬到成功” (El éxito llega cuando llega el caballo), “龍馬精神” (Espíritu del caballo dragón), “天馬行空” (El espíritu del caballo celestial se eleva por el aire). Aquí es donde los pareados salen del papel para vivir en la vida cotidiana: colgados en la puerta, contenidos en las bendiciones, entrando en la forma de pensar. El Año del Caballo, por lo tanto, no es solo un marcador de tiempo, sino un recordatorio: Mantén tu “espíritu” como mantienes el ritmo de tus cascos: ni apresurado ni vacilante; no ruidoso pero aún poderoso; ve lejos pero recuerda tu dirección.

Tras leer esos versos, comprendí por qué los caballos siempre han sido tan apreciados en la tradición: simbolizan no solo la velocidad, sino también la virtud. Son leales, perseverantes, capaces de escalar pendientes pronunciadas y de recorrer largos caminos; los caballos que se encuentran con el legendario lago Bo traen fama; los que contemplan la primavera inspiran poesía. Y quizás lo más hermoso que nos transmiten los versos del Año del Caballo es la sensación de que un nuevo año necesita no solo "buena fortuna", sino también espíritu aventurero: el espíritu de "caballos galopando por innumerables hogares", el espíritu de "miles de caballos galopando" dentro de cada persona, para que la primavera no se detenga en la rama florida frente a la puerta, sino que se lance directamente al trabajo, a las aspiraciones, a los caminos que elegimos.

Phan Nu Yen Chi

Fuente: https://huengaynay.vn/van-hoa-nghe-thuat/tan-man-ve-cau-doi-nam-con-ngua-162935.html