Aquí, el Tet (Año Nuevo Lunar) llega lentamente. Sin el sonido de los fuegos artificiales ni el bullicio de la vida, el Tet en las montañas llega con una serena reflexión tras meses de soldados y oficiales aferrados a los bosques y montañas, realizando la tarea de buscar y recoger los restos de los soldados caídos. Es un Tet sin grandes muestras de alegría, pero cálido a su manera, gracias a los soldados que en silencio cumplen con este deber de gratitud.

Según el plan, en los días previos al Año Nuevo Lunar del Caballo de 2026, el Equipo K93 suspenderá temporalmente sus labores de búsqueda y recuperación de los restos de los soldados caídos. El descanso no es largo, pero es suficiente para que los miembros del equipo recuperen la salud y la moral tras largas misiones en terrenos montañosos accidentados y condiciones climáticas adversas. Esta también es una oportunidad para que la unidad se concentre en consolidar los cuarteles, velar por el bienestar de los soldados y prepararse para la tradicional festividad del Tet.

Los cuarteles del equipo K93 han adquirido una nueva apariencia gracias a los hábiles esfuerzos de decoración de los soldados.

Estos días, los barracones del Equipo K93 parecen haber adquirido un nuevo aspecto. Las viviendas, el comedor y las zonas comunes se limpian a fondo. Los exuberantes huertos están cuidados con esmero. Frente a cada hilera de edificios, la bandera nacional cuelga pulcramente, destacando contra el cielo azul de las montañas de Tinh Bien. Unos cuantos albaricoqueros en flor se adornan solemnemente frente a las casas; no muchos, pero suficientes para anunciar la llegada de la primavera. La tranquilidad previa al Año Nuevo no hace que los oficiales y soldados olviden sus deberes. Al contrario, es un momento para que cada uno reflexione sobre el camino recorrido, piense en las tareas pendientes y se prepare para el futuro.

La comida del Tet en el Equipo K93 no era elaborada ni muy diferente de una comida normal, pero se preparaba con más esmero. Los miembros del equipo cocinaban juntos y compartían el trabajo. Por lo tanto, el ambiente en la comida era cálido e íntimo. Las historias sobre la familia y la ciudad natal se mencionaron con más frecuencia durante estos días.

El soldado Tong Thanh Huy confesó: «Este es mi primer Tet lejos de casa y me siento un poco triste. Pero estos días estoy de vacaciones, el cuartel es espacioso y estamos todos juntos, así que me siento bien. Aquí, la unidad también es mi hogar». Esta simple declaración refleja en parte el sentir común de muchos oficiales y soldados del Equipo K93, acostumbrados a celebrar el Tet lejos de sus familias.

En la atmósfera tranquila del cuartel, los momentos cotidianos se vuelven preciosos. Algunos aprovechan para llamar a casa y ver cómo están sus padres, esposas e hijos. Otros se sientan en silencio y contemplan las montañas, donde, tras el Tet (Año Nuevo Lunar), emprenderán largos viajes y arduas búsquedas. Aunque el trabajo de campo ha cesado temporalmente, la tarea de buscar y recoger los restos de los soldados caídos sigue presente en la mente de cada oficial y soldado del Equipo K93. Se revisan mapas, diagramas de tumbas y documentos relacionados. Los planes y estrategias para la misión posterior al Tet se discuten minuciosamente.

El Teniente Coronel Vu Minh Thong, Comandante del Destacamento 3, compartió breve pero resueltamente: «Solo descansamos unos días para recuperar fuerzas. Después del Tet, volveremos a la carretera. Este trabajo no nos permite bajar el ritmo por mucho tiempo». Estas sencillas palabras encarnan el inquebrantable sentido de responsabilidad de los soldados que participan en operaciones especiales, un trabajo que exige paciencia, meticulosidad e incluso sacrificio silencioso. Para ellos, cada viaje no es solo una misión, sino también un viaje de camaradería continua, una forma de restaurar los nombres de quienes perecieron en la guerra.

La casa que contiene los restos de los soldados caídos fue limpiada por los soldados del Equipo K93 en preparación para el Tet (Año Nuevo Lunar).

Para muchos oficiales y soldados del Equipo K93, celebrar el Tet (Año Nuevo Lunar) lejos de casa se ha convertido en algo habitual. Algunos llevan muchos años celebrando la festividad en su unidad. Otros tienen hijos pequeños que aún no entienden por qué sus padres suelen estar ausentes durante el Tet. Las visitas de bienvenida suelen ser breves, pero llenas de profundas emociones. El soldado Tran Van Vu Linh comentó: «Todos extrañamos nuestro hogar. Pero ese es el deber de la unidad; nuestras familias nos comprenden y nos apoyan, para que podamos concentrarnos en nuestro trabajo con tranquilidad».

Esta comprensión se ha convertido en el ancla espiritual de los soldados en la montañosa región fronteriza para perseverar en su labor. El Tet en las montañas no es un momento de descanso absoluto. Es un tiempo de preparación: para fortalecer la salud, el espíritu y los planes para nuevos viajes; para continuar la búsqueda de los camaradas que sacrificaron sus vidas por la Patria.

En los espaciosos cuarteles, enclavados entre las montañas de Tịnh Biên, la primavera llega con suavidad. Una brisa primaveral sopla entre las hileras de edificios. La bandera nacional ondea bajo la nueva luz del sol. Los soldados del K93 celebran el Tet (Año Nuevo Lunar) con serenidad y fe en la misión que les espera. Y después del Tet, desde las montañas de Đất, estos soldados emprenden el camino de nuevo, continuando su silencioso pero significativo viaje: un viaje para reencontrarse con sus camaradas, para encontrar plenitud a las primaveras que quedaron inconclusas durante la guerra.

    Fuente: https://www.qdnd.vn/quoc-phong-an-ninh/xay-dung-quan-doi/tet-o-nui-dat-1026589