
Foto: BVCC
El paciente ingresó con dolor lumbar bilateral intenso y fatiga persistente debido a cálculos renales y ureterales que le causaban obstrucción de las vías urinarias. La exploración física y las pruebas de imagen revelaron hidronefrosis provocada por los cálculos. Sin embargo, lo que complicó el caso fue la espondilitis anquilosante crónica del paciente, que le había provocado rigidez casi total e incapacidad para tumbarse completamente.
El Dr. Nguyen Dinh Lien, jefe del Departamento de Urología y Andrología del Hospital E, explicó que el paciente sufrió un accidente de tráfico hace casi 20 años. Tras el accidente, su columna vertebral quedó gravemente deformada, su cuerpo se encorvó progresivamente, perdió la movilidad y tuvo que convivir con un dolor crónico. Hace casi un año, se le diagnosticaron cálculos renales, pero muchos centros médicos se mostraron reacios a intervenir debido a su avanzada edad, su débil estado físico y la complejidad de la deformidad anatómica.
Las dificultades surgieron desde la fase de anestesia y reanimación. Dado que el paciente no podía permanecer en decúbito supino, los médicos tuvieron que recurrir a la intubación endotraqueal flexible, un método reservado para casos con vías respiratorias difíciles, que requiere considerable experiencia y una estrecha coordinación entre las distintas especialidades.
Inicialmente, el equipo planeó realizar una endoscopia retrógrada para tratar el cálculo ureteral. Sin embargo, debido al ángulo anómalo del uréter causado por una curvatura espinal prolongada, los instrumentos tuvieron dificultades para acceder al cálculo. En el quirófano, los médicos decidieron optar por la litotricia percutánea.
Sin embargo, la dificultad persistía cuando el riñón del paciente se encontraba muy arriba, cerca de la caja torácica, y las costillas estaban muy juntas, lo que limitaba considerablemente el acceso a la pelvis renal. Incluso un pequeño error durante la punción podía dañar la pleura o provocar una hemorragia.
"Este es un caso excepcional porque la anatomía está casi completamente alterada. Cada paso requiere cálculos extremadamente precisos para encontrar una vía de acceso segura a la pelvis renal", explicó el Dr. Nguyen Dinh Lien.
Tras un arduo trabajo, el equipo logró crear una vía de acceso segura a la pelvis renal y extraer el cálculo ureteral obstructivo de larga data ubicado en el tercio superior del uréter. Gracias a la técnica mínimamente invasiva, el paciente experimentó menos dolor postoperatorio, una recuperación más rápida y un riesgo mínimo de deterioro de la función renal.
Los médicos recomiendan no ignorar síntomas como dolor lumbar, micción dolorosa, dificultad para orinar o dolor persistente en el costado, ya que podrían ser signos de cálculos renales. La detección y el tratamiento tempranos ayudan a reducir el riesgo de disfunción renal y complicaciones peligrosas.
Fuente: https://vtv.vn/than-chui-len-nguc-cot-song-gap-cung-van-duoc-tan-soi-thanh-cong-100260528230020602.htm







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