
Lo que ocurrió en el legendario estadio del fútbol tailandés esta noche trajo vívidos recuerdos que los fanáticos vietnamitas vivieron con su selección nacional en la Copa ASEAN el 5 de enero.
En tan solo un año, el fútbol vietnamita ha celebrado dos victorias en el Estadio Rajamangala, contra dos equipos que representan al fútbol tailandés. Estas victorias no solo fueron en cuanto a puntuación, sino también una confirmación de su carácter y prestigio.
Lo más admirable es el espíritu indomable y la determinación inquebrantable de ambos equipos. Si bien la selección nacional ganó la Copa de la ASEAN con la resiliencia de un equipo experimentado, tras haber competido en numerosos torneos importantes, la generación sub-23 también demostró su capacidad.

Perdiendo 0-2, los jóvenes jugadores perseveraron, revirtieron el marcador, llevaron el partido a la prórroga y consiguieron una victoria convincente gracias a su espíritu juvenil y su ambición.
Ese espíritu se forja a partir de la creencia y el orgullo nacional, se enciende en el corazón de cada jugador y alimenta cada carrera y cada jugada.
A pesar de ser solo jugadores sub-23, han demostrado el carácter de grandes jugadores: nunca flaquearon ante las dificultades y mantuvieron una fe inquebrantable para alcanzar la victoria final. Este es precisamente el espíritu, la fuerza de voluntad y la determinación que se han transmitido de generación en generación en el pueblo vietnamita.
Esta noche, millones de corazones en todo Vietnam latieron al unísono en una celebración triunfal. Miles de aficionados vietnamitas, que viajaron largas distancias hasta Tailandia para animar a su equipo, fueron recompensados generosamente.
El momento en que los jugadores corrieron hacia las gradas para agradecer a los aficionados, en medio del rojo vibrante de la bandera nacional que cubría los estadios de Rajamangala, fue también el momento en que la imagen de Vietnam y su gente apareció hermosa y llena de emoción a los ojos de los amigos internacionales.
La victoria de la selección sub-23 de Vietnam fue merecida y motivo de orgullo. Pero la victoria no debe llevar a la arrogancia, ni la derrota a la desesperación. Las dulces emociones de la noche de Rajamangala serán la motivación para que los jóvenes jugadores sigan luchando, creciendo y escribiendo nuevos capítulos en la historia del fútbol vietnamita.
Nos gustaría expresar nuestro más sincero agradecimiento a los jóvenes jugadores que han brindado a los fanáticos momentos inolvidables.
Fuente: https://baovanhoa.vn/the-thao/thang-hoa-tren-san-rajamangala-189774.html







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