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Desde la racionalización de la estructura organizativa hasta la mejora de la calidad del servicio.

En la tarde del 2 de junio de 2026, en una reunión con el Comité Directivo Central sobre el primer año de funcionamiento del modelo organizativo general del sistema político y el modelo de gobierno de tres niveles, el Secretario General y Presidente To Lam hizo hincapié en la necesidad de evaluar la reforma del aparato no solo por el número de departamentos reorganizados y el número de tareas descentralizadas, sino, lo que es más importante, por la calidad del funcionamiento, la eficiencia, la eficacia y el nivel de servicio a la población y a las empresas.

Báo Đại biểu Nhân dânBáo Đại biểu Nhân dân02/06/2026

La racionalización debe ir de la mano de la mejora de la capacidad de gestión.

El primer mensaje del discurso del Secretario General y Presidente To Lam fue la necesidad de pasar de "completar la reestructuración organizativa" a "garantizar el buen funcionamiento del sistema". La reestructuración organizativa es necesaria, incluso un requisito previo, pero no es el objetivo final. El objetivo debe ser una mejor gobernanza, un sistema político que funcione con mayor fluidez, un gobierno más eficaz y una administración pública que realmente sitúe a la ciudadanía y a las empresas en el centro de su servicio.

Informar simplemente sobre cuántos departamentos se han eliminado, cuántas organizaciones se han reestructurado y cuántas tareas se han transferido solo revela la superficie de la reforma. Es necesario analizar con mayor profundidad si el nuevo sistema aborda la superposición de responsabilidades, la evasión de funciones y la elusión de la rendición de cuentas; si los procedimientos son más rápidos; si los ciudadanos tienen que desplazarse menos; si las empresas reducen el tiempo y los costos de oportunidad; y si los niveles locales tienen la capacidad de gestionar las tareas cotidianas. Es a partir de estas preguntas que la reforma organizativa adquiere verdadera relevancia.

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Tran Cam Tu, miembro permanente del Secretariado del Comité Central del Partido, y otros dirigentes del Partido y del Estado asistieron a la sesión de trabajo. Foto: Thong Nhat.

Este mensaje cobra especial relevancia en el contexto de la entrada del país en una nueva fase de desarrollo, con la consiguiente demanda de mayor crecimiento, mayor competitividad y mejores servicios públicos. Una burocracia engorrosa frenará las oportunidades de desarrollo; pero un sistema simplificado que no funcione con fluidez tampoco cumplirá las expectativas. Por lo tanto, la simplificación debe ir de la mano con la mejora de la capacidad de gobernanza. La estabilidad organizativa debe ir de la mano con la innovación en los métodos de trabajo. La asignación de tareas debe ir de la mano con la medición de resultados. La reforma no puede consistir simplemente en "reorganizar", sino en "mejorar".

La descentralización y la delegación de poder deben ir acompañadas de condiciones para el ejercicio y el control del poder.

El segundo mensaje clave es que la descentralización y la delegación de poder deben ir acompañadas de condiciones para su implementación y control. Esto aborda directamente uno de los mayores problemas actuales. Todos coincidimos en que debemos descentralizar con mayor fuerza y ​​otorgar más poder a los niveles locales y comunitarios, ya que quienes están más cerca de la gente comprenden mejor sus vidas, sus necesidades y los obstáculos que enfrentan en la práctica. Sin embargo, la delegación de poder no puede limitarse a transferir tareas de niveles superiores a inferiores. Debe ir acompañada de la asignación de recursos, herramientas, datos, personal y mecanismos, estableciendo simultáneamente mecanismos adecuados de inspección y supervisión.

Si las tareas se asignan sin la preparación adecuada, a los subordinados les resultará difícil realizarlas y a los funcionarios les costará implementarlas. En realidad, algunas tareas se delegan rápidamente, pero los funcionarios no han recibido la capacitación suficiente; los procedimientos se descentralizan, pero el software, los datos y la infraestructura no están interconectados; se otorga autoridad, pero los recursos financieros son insuficientes; y la demanda de servicios es mayor, pero las condiciones laborales a nivel local son inadecuadas. En estos casos, la descentralización puede convertirse en una carga, incluso en un riesgo, para los funcionarios encargados de la implementación.

Si la descentralización es sólida pero carece de controles y contrapesos, criterios de evaluación y mecanismos para controlar el poder, puede fácilmente conducir a la mala conducta, el abuso de poder o una mentalidad de actuar con cautela y temor, reticente a tomar decisiones o asumir responsabilidades. Por lo tanto, la verdadera descentralización debe ser responsable, condicionada, supervisada y proteger a quienes se atreven a pensar, actuar y asumir la responsabilidad por el bien común. Este es el camino para transformar las políticas correctas en resultados positivos en la vida.

Este mensaje cobra aún mayor relevancia dado que los gobiernos comunales están asumiendo numerosas responsabilidades nuevas. El nivel comunal es el más cercano a la ciudadanía, donde los ciudadanos interactúan con el gobierno con mayor frecuencia y donde todas las políticas, por importantes que sean, deben pasar para convertirse en servicios públicos, trámites administrativos y, en última instancia, determinar la satisfacción o insatisfacción de la población. Si el nivel comunal es débil, todo el modelo operativo se verá obstaculizado. Si el nivel comunal es fuerte, cuenta con los recursos humanos, financieros, de datos, la infraestructura digital y los mecanismos de apoyo especializados necesarios, entonces las reformas tendrán un impacto real en la vida cotidiana de la gente.

Un sistema más sólido y eficiente que sirva mejor a la gente.

El tercer mensaje, y el más importante, es que el objetivo último de la reforma administrativa no es crear mecánicamente un sistema con menos burocracia, sino construir un sistema más sólido, transparente, responsable y eficiente que sirva mejor a la ciudadanía. Este es el criterio más elevado para cualquier reforma. El aparato administrativo no existe por sí mismo. Existe para servir a la nación, servir al pueblo, impulsar el desarrollo, proteger los intereses nacionales y étnicos, y permitir que cada ciudadano disfrute de los frutos del desarrollo.

La gobernanza moderna requiere no solo una estructura racional, sino también métodos modernos de liderazgo, gestión, operación e implementación. Esto exige un cambio radical: de una mentalidad administrativa a una orientada al servicio; de una gestión basada en papeleo fragmentado a una gobernanza basada en datos; de una evaluación basada en la carga de trabajo a una evaluación basada en la calidad del impacto; y de recomendaciones generales a recomendaciones claras que especifiquen la autoridad, la responsabilidad, la hoja de ruta y la dirección concreta.

Aquí, la transformación digital y los datos no son solo herramientas técnicas, sino el fundamento de una nueva gobernanza. La tecnología solo es eficaz cuando se combina con las instituciones adecuadas, las personas idóneas y la cultura de servicio público apropiada. Un buen software no puede reemplazar un servicio deficiente; una gran base de datos no puede compensar la falta de rendición de cuentas; un nuevo modelo organizativo no puede tener éxito si persisten los viejos hábitos de trabajo.

Por lo tanto, tras un año de funcionamiento del nuevo modelo, es crucial afrontar la realidad con franqueza. Las áreas que han tenido un buen desempeño deben ser reconocidas y replicadas. En aquellas áreas donde aún existen dificultades, es necesario identificar claramente sus causas. Solo atreviéndose a analizar la situación directamente, hablando con sinceridad y realizando evaluaciones precisas se podrán realizar ajustes oportunos y generar confianza social.

Nos enfrentamos a la necesidad de una integración más rápida, sostenible, innovadora y profunda. Para lograrlo, el aparato gubernamental debe ser capaz de liderar el desarrollo. Una nación no puede progresar si su aparato se queda rezagado con respecto a la vida, sus políticas se quedan atrás con respecto a la realidad, sus procedimientos se quedan atrás con respecto a las oportunidades y los funcionarios temen más la responsabilidad que la acción. Por el contrario, cuando el aparato es eficiente, las instituciones son transparentes, las responsabilidades están claras y la autoridad es proporcional a los recursos, los ciudadanos y las empresas percibirán las reformas no en informes, sino en su trabajo concreto.

La reforma de la estructura organizativa debe ser exhaustiva, pero exhaustiva no significa simplemente completar la reorganización; significa lograr que el sistema funcione mejor cada día. La descentralización debe ser sólida, pero debe proporcionar las condiciones suficientes para que los subordinados desempeñen sus funciones. El control debe ser estricto, pero no debe sofocar el espíritu de iniciativa. El sistema debe ser ágil, pero, sobre todo, debe ser potente. El gobierno debe estar cerca del pueblo, pero, sobre todo, debe ser capaz de resolver sus problemas.

Este es también un requisito de la gobernanza nacional moderna: eficiencia en la organización, eficacia en la implementación, eficiencia en el servicio y objetivos humanistas. Cuando las reformas del sistema se basan en estos fundamentos, no solo tendremos un sistema político más ágil, sino también uno lo suficientemente sólido como para guiar al país hacia una nueva fase de desarrollo con mayor confianza, valentía y aspiraciones.

Fuente: https://daibieunhandan.vn/tu-tinh-gon-bo-may-den-nang-cao-chat-luong-phuc-vu-10419072.html


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