El 23 de abril de 2026, en su primera sesión, la 16.ª Asamblea Nacional votó a favor de la Ley n.º 07/2026/QH16 sobre Creencias y Religiones. Esta ley fue promulgada oficialmente por el Presidente mediante el Decreto n.º 07/2026/L-CTN el 26 de abril de 2026 y entrará en vigor oficialmente el 1 de enero de 2027. La promulgación de esta nueva ley tiene como objetivo reemplazar por completo la Ley de Creencias y Religiones de 2016, institucionalizando así plenamente las políticas del Partido, abordando exhaustivamente las deficiencias prácticas y, al mismo tiempo, cumpliendo con los requisitos para la racionalización del aparato gubernamental (gobierno local de dos niveles) y la promoción de la transformación digital nacional. Desde una perspectiva jurídica y práctica de la gestión estatal, la Ley de Creencias y Religiones de 2026 presenta seis puntos nuevos e innovadores.
Establecer la identificación legal y la gestión estricta de las actividades religiosas y de creencias en el ciberespacio.
Este es un paso trascendental e innovador. Por primera vez, las actividades en el entorno digital están reguladas directamente por ley. La ley ha añadido una definición en el apartado 17, artículo 2: « Las actividades religiosas y basadas en la fe en el ciberespacio son el uso del ciberespacio por parte de organizaciones e individuos, según lo estipulado en esta ley, para llevar a cabo actividades religiosas y basadas en la fe».
La viabilidad de la regulación se constata en el artículo 8, donde la ley establece un mecanismo de gestión claro: exigir a las personas y organizaciones que notifiquen y se registren ante los organismos estatales competentes cuando operen en el ciberespacio. En particular, la ley estipula la responsabilidad obligatoria de las organizaciones y empresas que prestan servicios en el ciberespacio y las telecomunicaciones para implementar soluciones técnicas y coordinar la eliminación y el bloqueo de contenido infractor. Además, el apartado 6 del artículo 7 añade una disposición que prohíbe estrictamente el acto de: «Utilizar el ciberespacio, la inteligencia artificial o la tecnología para violar las leyes sobre creencias y religión».

El secretario general y presidente To Lam y la delegación vietnamita de alto nivel visitan un templo budista vietnamita durante su visita y viaje de trabajo a la India. (Foto de archivo)
La descentralización total y la delegación de poder están vinculadas a la estructura de gobierno local de dos niveles.
El cambio más significativo en la estructura de la administración estatal es la abolición total de la autoridad de los Comités Populares a nivel distrital, con el objetivo de implementar un modelo de gobierno local de dos niveles. A nivel central, el Ministerio de Minorías Étnicas y Religiones es responsable de la administración estatal unificada.
Las competencias que antes ostentaba el nivel de distrito se están descentralizando aún más hacia el Comité Popular provincial o se transfieren directamente al Comité Popular a nivel de comuna.
Por lo general, el Comité Popular a nivel comunal tiene la autoridad para recibir notificaciones y aprobar la organización de congresos, ceremonias y conferencias religiosas dentro del territorio de una comuna. Esto garantiza la autonomía, una atención cercana a la ciudadanía y fortalece la capacidad de rendición de cuentas directa de las autoridades locales.
Avance en la reforma de los procedimientos administrativos: Un cambio de mentalidad de "preaprobación" a "postaprobación".

Siguiendo el principio legislativo de que "las leyes solo deben estipular asuntos de carácter fundamental", la Ley de 2026 ha omitido regulaciones detalladas sobre los documentos requeridos y los plazos de tramitación, confiando al Gobierno la autoridad para proporcionar regulaciones detalladas que garanticen la flexibilidad y eviten la obsolescencia.
Muchos trámites administrativos se han simplificado drásticamente: se ha pasado de la "solicitud" al "registro" y del "registro" a la "notificación". Por ejemplo, las actividades religiosas en los centros religiosos ahora se rigen por un mecanismo de "notificación" (de la inspección previa a la posterior). Asimismo, la ley elimina el requisito de que los ciudadanos vietnamitas presenten certificados de antecedentes penales, lo que refleja el espíritu de construir un gobierno digital centrado en las personas.

Complementar con medidas de gestión estatal disuasorias y flexibles.
Con el fin de construir una cultura de respeto al estado de derecho y promover medidas preventivas, la ley añade severas sanciones administrativas especializadas.
Medidas de revocación : El organismo estatal revocará el documento que aprueba el registro de actividades religiosas concentradas si el grupo no organiza actividades en un plazo de 6 meses (Cláusula 5, Artículo 19). El certificado de registro de actividades religiosas también se revocará si la organización no opera durante 1 año (Cláusula 3, Artículo 20).
Medidas de suspensión: Añadir la facultad de suspender o solicitar la suspensión del cargo de un funcionario en casos de infracciones del artículo 7 o del uso de documentos falsificados (artículo 33).
Mecanismo flexible de registro de personal: La ley define claramente el proceso: Si se trata de un nombramiento/elección, primero deben presentarse los documentos de registro; si se trata de una elección en el congreso, la notificación de los resultados debe presentarse posteriormente (Artículo 31), lo que resuelve las dificultades para las organizaciones religiosas.
Se hace especial hincapié en el papel fundamental de la "comunidad local".
La Ley de Creencias y Religiones de 2026 ha incorporado a las "comunidades residenciales" como objeto de aplicación y las ha definido en sus conceptos fundamentales (artículos 1 y 2). Definir la creencia como una fe que aporta paz espiritual a "individuos y comunidades residenciales" demuestra su compatibilidad con la ley de patrimonio cultural. Cabe destacar que el artículo 14 estipula que la elección de representantes para el consejo de administración de los establecimientos religiosos es un derecho de la comunidad residencial, organizada por el Comité Popular en coordinación con el Comité del Frente de la Patria, promoviendo así una auténtica democracia participativa.
Garantizar la coherencia del sistema jurídico mediante técnicas de referencia.
Para subsanar las discrepancias de la Ley de 2016 (que incluía los artículos 64 y 65, que regulaban específicamente el tratamiento de las infracciones), la Ley de 2026 derogó por completo estas disposiciones. Desde una perspectiva legislativa, se trata de una técnica de referencia progresiva que busca garantizar la uniformidad del ordenamiento jurídico. Cuando se produzcan infracciones (especialmente en el ciberespacio), las autoridades aplicarán directamente las sanciones previstas en la Ley de Tratamiento de Infracciones Administrativas, los decretos especializados en telecomunicaciones y ciberseguridad, o bien perseguirán la responsabilidad penal conforme al Código Penal. Este mecanismo crea un marco jurídico multinivel que garantiza que ninguna infracción quede impune, a la vez que constituye un fuerte elemento disuasorio contra las fuerzas hostiles que instrumentalizan la religión para beneficio propio y realizan actividades subversivas.
La Ley de Creencias y Religiones de 2026 representa un hito en la labor de construcción y perfeccionamiento de las instituciones. Esta ley no solo amplía el marco jurídico para proteger el legítimo derecho a la libertad de creencias y religión de las personas, sino que también proporciona herramientas eficaces para la gestión estatal en la era digital, contribuyendo así al mantenimiento de la estabilidad política y social y la unidad nacional.
Fuente: https://vietnamnet.vn/luat-tin-nguong-ton-giao-2026-nhung-diem-dot-pha-2455811.html







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