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| Funcionarios de la Unidad 6 del Departamento de Impuestos Provinciales de Thai Nguyen asesoran a empresas familiares del barrio de Bac Kan sobre los procedimientos de registro y declaración. Foto: Proporcionada. |
Durante décadas, la tributación a tanto alzado fue una herramienta de gestión que se ajustaba a las prácticas contables y empresariales tradicionales. Establecer un umbral de ingresos y el importe del impuesto a pagar para todo el año simplificaba los trámites y reducía los costes tanto para las autoridades fiscales como para los contribuyentes. Gracias a esta facilidad, millones de pequeñas empresas se incorporaron a este sistema de gestión.
Sin embargo, esta misma simplicidad genera problemas cada vez más importantes a medida que la economía transita hacia un modelo moderno y digitalizado. La brecha entre los ingresos reales de muchos hogares con negocios, especialmente aquellos con buen desempeño, y los ingresos estimados se está ampliando. Esto genera injusticias para las empresas que deben cumplir estrictamente con las normas contables y ocasiona pérdidas de ingresos para el gobierno. La naturaleza subjetiva de la evaluación de ingresos también crea lagunas que permiten prácticas poco transparentes, lo que erosiona la confianza en la administración tributaria.
La transición a un mecanismo de autodeclaración basado en los ingresos reales se alinea con la modernización de la gestión tributaria. La esencia de este cambio radica en transferir el poder y la responsabilidad al contribuyente. Los empresarios deben demostrar sus ingresos y ser responsables del monto de los impuestos pagados. Este enfoque crea un entorno más equitativo, garantizando el principio de que "los ingresos se corresponden con las obligaciones tributarias".
A largo plazo, esto motiva a las pequeñas empresas familiares a mejorar su profesionalismo y a gestionar su contabilidad y facturación de forma más sistemática. Con una sólida base de gestión, están mejor posicionadas para el desarrollo sostenible y pueden transformarse gradualmente en microempresas. Las autoridades tributarias también obtienen datos más precisos sobre el tamaño de cada sector económico, lo que facilita la gestión macroeconómica y la planificación de políticas.
El mayor desafío para implementar la autodeclaración no radica en los aspectos técnicos, sino en los psicológicos. Millones de empresas acostumbradas a la simplicidad del impuesto a tanto alzado se enfrentarán a la exigencia de mantener registros contables completos, así como de almacenar y presentar facturas electrónicas.
Este cambio de prácticas basadas en estimaciones a una gestión basada en datos requiere un cambio de mentalidad. Por lo tanto, este proceso necesita orientación específica y apoyo tecnológico para evitar que los contribuyentes se sientan abrumados y para crear un entorno de cumplimiento más favorable.
La abolición del impuesto a tanto alzado a partir de 2026 es, por lo tanto, histórica. Esta decisión demuestra la firme determinación de construir un sistema tributario más moderno y transparente.
Las perturbaciones iniciales son inevitables, pero con una hoja de ruta clara, el apoyo tecnológico adecuado y la capacitación necesaria, el cambio generará transformaciones fundamentales en la administración tributaria y en las operaciones de millones de empresas. Este nuevo orden, una vez establecido y estabilizado, contribuirá a fortalecer las bases para el crecimiento y el desarrollo económico sostenible.
Fuente: https://baothainguyen.vn/kinh-te/202511/bo-thue-khoan-tao-cong-bang-4254346/







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