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Los jugadores que no encajaban en la filosofía de Amorim se vieron obligados a irse o tuvieron oportunidades limitadas. |
Para Ruben Amorim, la historia de Kobbie Mainoo no se trata simplemente de un error o arrepentimiento personal, sino que refleja el choque familiar entre la filosofía del entrenamiento y las duras realidades del fútbol de alto nivel.
Amorim nunca negó el potencial de Mainoo. Centrocampista formado en la cantera del Manchester United, jugó con una madurez indeseable para su edad, poseía una buena percepción del espacio y una técnica impecable. Estas eran cualidades difíciles de ignorar para cualquier entrenador.
Sin embargo, el fútbol bajo la visión de Amorim siempre priorizó el sistema sobre el individuo. Cuando trajo su filosofía de alta intensidad 3-4-3 a Old Trafford, el rol del mediocampista central se volvió particularmente exigente.
Esta posición no solo implica controlar el ritmo y distribuir el balón, sino también cubrir un área amplia, soportar una presión intensa y mantener un nivel de actividad constante. En aquel entonces, Mainoo era visto como un talento en desarrollo, más que como un enlace listo para asumir todas las exigencias tácticas.
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La historia de Mainoo puede verse como un desajuste temporal. |
Pero ese período de espera finalmente no soportó la presión de lograr resultados, y cuando el resultado no cumplió con las expectativas, la elección de Amorim fue inmediatamente cuestionada. Mainoo tuvo pocas oportunidades de jugar, el MU decayó, y el contraste se acentuó aún más cuando, con Michael Carrick, el joven centrocampista floreció rápidamente.
Esto no es sorprendente, ya que Mainoo ha demostrado adaptarse mejor a un entorno más abierto, donde se priorizan los roles creativos y se relajan las restricciones tácticas. Esta diferencia plantea interrogantes sobre el grado de flexibilidad, pero también pone de relieve las inevitables limitaciones de la profesión de entrenador.
De hecho, la filosofía de Amorim ha demostrado ser exitosa en el Sporting de Lisboa. Por lo tanto, tiene motivos para perseverar en ella para mantener la identidad y la dirección del equipo a largo plazo. Amorim llegó al MU con el objetivo de construir un equipo que funcione según los estándares en los que cree, en lugar de optimizar casos individuales.
Por lo tanto, la historia de Mainoo puede verse como un desajuste en el tiempo, más que como un puro error. Un jugador joven, un sistema nuevo y un club con mucha inestabilidad rara vez encajan a la perfección. El éxito actual de Mainoo es una señal positiva para el MU, pero para Amorim, el fútbol no tiene un único camino correcto.
El fracaso de Amorim refleja una realidad familiar del fútbol de élite. A veces, el acierto o el error no residen en la decisión inicial, sino en el resultado y el momento creado. En otras palabras, el valor de una decisión se mide únicamente por su resultado, no por la intención que la motiva.
Fuente: https://znews.vn/bong-da-chon-mainoo-khong-cho-amorim-post1626038.html









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