
Prioriza los cereales integrales.
Los cereales integrales contienen más fibra natural que los cereales refinados. Puedes sustituir el pan blanco por pan integral, usar quinoa en lugar de arroz blanco o elegir pasta integral.
Come una variedad de frutas y verduras coloridas.
Las frutas y verduras de colores vivos suelen ser ricas en fibra y nutrientes beneficiosos.
Mantenga el embalaje intacto siempre que sea posible.
La cáscara de las manzanas, las batatas y muchas otras verduras contiene una cantidad significativa de fibra. Por lo tanto, conviene evitar pelarlas si ya se han lavado bien.
Añade legumbres a tus comidas.
Las lentejas, las judías verdes, los guisantes y los garbanzos son ricos en fibra y proteínas. Puedes añadirlos a ensaladas, sopas o guisos.
Lea las etiquetas nutricionales.
Al comprar alimentos envasados, fíjese en el contenido de fibra que aparece en la etiqueta nutricional. Los productos que aportan aproximadamente 2-3 gramos de fibra por ración son una buena opción.
Bebe suficiente agua.
Al aumentar la ingesta de fibra, el cuerpo también necesita más agua para facilitar la digestión. Consumir fibra sin beber suficiente agua puede provocar hinchazón o molestias intestinales.
Fuente: https://baoquangninh.vn/cach-bo-sung-chat-xo-vao-che-do-an-uong-hang-ngay-3409359.html










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