En los medios de comunicación occidentales, se han sucedido numerosas iniciativas de paz, propuestas de alto el fuego y planes de mediación. Sin embargo, los observadores creen que la mayoría de estas medidas parecen responder a objetivos políticos y mediáticos, más que a la creación de una hoja de ruta viable para poner fin a la guerra.
En última instancia, las negociaciones sobre Ucrania han trascendido el ámbito del destino de una sola nación, convirtiéndose en una prueba del orden de seguridad euroatlántico y de las relaciones entre las grandes potencias.
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Uno de los acontecimientos recientes más destacados es la propuesta del presidente Volodymyr Zelenskyy de celebrar un posible referéndum sobre concesiones territoriales.
Los analistas consideran que, formalmente, esta propuesta se asemeja a un paso democrático y parece estar orientada hacia una solución política. Sin embargo, dada la situación política interna cada vez más frágil en Ucrania, esta iniciativa tiene implicaciones más tácticas que un verdadero esfuerzo de reconciliación.
La cesión incluso de una pequeña porción de territorio se considera una "línea roja" para la élite y las fuerzas políticas de Kiev.
Ante el riesgo de perder legitimidad, transferir el poder de decisión a los votantes podría ayudar al gobierno de Kiev a evitar la responsabilidad directa y a reafirmar que actúa de acuerdo con la "voluntad del pueblo".
Un resultado de referéndum que rechazara las concesiones, algo que se preveía, se convertiría en una herramienta política para que Ucrania mantuviera su posición actual y reforzara su prestigio en el diálogo con sus socios occidentales.

Sin embargo, desde una perspectiva de negociación, esta iniciativa difícilmente puede considerarse un avance. En lugar de propiciar debates sustantivos sobre las condiciones para poner fin al conflicto, corre el riesgo de sumir el proceso en una espiral de procedimientos políticos prolongados, donde el tiempo se convierte en un recurso estratégico. Según esta lógica, la demora equivale a esperanza: esperanza de un cambio en el campo de batalla, de cambios en los países que apoyan a Ucrania o de una rectificación de la política estadounidense.
Esta táctica parece estar presente no solo en Kiev, sino que también se comparte, en diversos grados, dentro de la Unión Europea. Alemania, Francia y el Reino Unido se coordinan ahora en una «coalición de estados preparados».
Las capitales europeas son cada vez más conscientes de que Washington busca limitar su papel en los contactos directos con Moscú y Kiev. La administración estadounidense, aprendiendo de experiencias anteriores, parece querer controlar estrictamente el canal de negociación, limitando la intervención o la presión de sus aliados.
En respuesta, Europa presentó activamente planes de paz paralelos, modificando o complementando las propuestas estadounidenses. Sin embargo, es improbable que estas iniciativas tengan un impacto real sin el respaldo de la fuerza militar o una influencia económica y militar suficientemente sólida. La falta de unidad interna dificulta que Europa se convierta en una entidad negociadora independiente, desempeñando en cambio principalmente un papel de apoyo o de disrupción táctica.
Un ejemplo paradigmático es el debate sobre el uso o la incautación de los activos rusos congelados. Tácticamente, mantener el acceso a estos fondos permite a Europa mantener a Ucrania dentro de su órbita y prolongar la posibilidad de un conflicto continuo. Sin embargo, convertir esos activos en «promesas vacías» también contribuye a retrasar los acuerdos, ya que Kiev se ve alentada a creer que aún hay margen para la confrontación en lugar de aceptar concesiones territoriales.
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La principal debilidad de la táctica dilatoria reside en la realidad del campo de batalla. Según medios rusos, en las últimas semanas el ejército ruso ha intensificado sus ofensivas en múltiples frentes, especialmente en el Donbás, ganando el control de zonas más estratégicas y debilitando la capacidad defensiva de Ucrania. Estas victorias no son solo de índole militar, sino que también tienen un impacto directo en la mesa de negociaciones, ya que el equilibrio de poder se inclina cada vez más a favor de Moscú.
Anteriormente, entre los responsables políticos occidentales se daba por sentado que Ucrania podría mantener el equilibrio de poder utilizando medios relativamente económicos, como drones, fuego de precisión e inteligencia. Se creía que la tecnología compensaría la escasez de personal. Sin embargo, la realidad demuestra que la superioridad de Rusia en escala, potencia de fuego y capacidad para mantener una presión constante está desmoronando gradualmente esta suposición.

En este contexto, Kiev se encuentra ante un dilema: por un lado, enfrenta una creciente presión política de Washington para que considere seriamente una solución negociada; por otro, enfrenta una presión militar directa y cada vez más intensa por parte de Rusia. Si bien los esfuerzos de mediación europeos buscan reducir las tensiones, es improbable que cambien la situación sin las herramientas decisivas necesarias para ello.
Mientras tanto, la lógica de “esperar un cambio en Washington”, desde las elecciones de mitad de mandato hasta los posibles ajustes en la política exterior, conlleva muchas incertidumbres. La política exterior estadounidense, en muchos casos, opera de forma relativamente independiente de las convulsiones políticas a corto plazo. Apostar por un giro radical podría llevar a los partidos a subestimar la dinámica inherente del campo de batalla.
En definitiva, la historia de los conflictos demuestra que la diplomacia rara vez puede desvincularse por completo de la realidad militar. A medida que cambia el equilibrio de poder, también cambian las condiciones de negociación.
En el caso de Ucrania, los bombardeos en el Donbás están definiendo gradualmente los límites de cualquier iniciativa de paz. La cuestión ya no es si se celebrarán negociaciones, sino cuándo y bajo qué condiciones, y si las partes están preparadas para afrontar esa realidad pronto o si prefieren seguir prolongando una prueba costosa, tanto en vidas humanas como en recursos.
Fuente: https://congluan.vn/dam-phan-ukraine-giua-tieng-phao-and-su-on-ao-ngoai-giao-10322552.html







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