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La política del Estado en materia de propiedad intelectual ha sido claramente reafirmada en la Ley de Propiedad Intelectual, que reconoce y protege los derechos de propiedad intelectual sobre la base de la armonización de los intereses de los titulares de derechos con el interés público; fomenta y promueve la innovación y la explotación de los activos de propiedad intelectual mediante apoyo financiero, incentivos fiscales, créditos y otras políticas de inversión; y prioriza la inversión en la formación y el desarrollo del personal responsable de la protección de los derechos de propiedad intelectual.
Actualmente, los derechos de autor y de propiedad industrial requieren una mayor protección. Solo castigando severamente las infracciones se puede garantizar la justicia social, incentivando a científicos , artistas, expertos y a quienes pueden aportar valor a seguir contribuyendo con su intelecto al país.
El autor merece tanto una recompensa material como el reconocimiento social. La publicación por parte del Gobierno de la Directiva n.º 38/CĐ-TTg constituye un paso concreto para traducir decisivamente estas importantes políticas en acciones, con responsabilidades y plazos claros.
Junto con la necesidad de promover la descentralización y la delegación de poder, reformar los procedimientos administrativos, atraer inversión extranjera y construir infraestructura técnica, resulta apropiado y necesario reforzar las medidas para proteger los derechos de propiedad intelectual, tanto para proteger a las empresas y personas legítimas como para actuar con rigor contra las organizaciones y personas que participan en prácticas comerciales fraudulentas.
Esto es un requisito para que el sistema político funcione con mayor fuerza y decisión, para proteger mejor los derechos de propiedad intelectual en la nueva era y para impulsar el desarrollo de la ciencia, la tecnología, la cultura y el arte.
Sin embargo, la lucha contra la infracción de la propiedad intelectual no es responsabilidad exclusiva de los organismos encargados de hacer cumplir la ley, como la policía, las autoridades de gestión del mercado o los inspectores especializados.
Para que el mensaje sobre el desarrollo disciplinado cale hondo en la gente, es necesario un cambio radical de mentalidad en toda la sociedad, especialmente entre los consumidores. La costumbre de preferir productos baratos sin importar su origen, o la mentalidad de "utilizar la propiedad intelectual gratuitamente", ha contribuido inadvertidamente a las infracciones.
La directiva del Primer Ministro sirve de catalizador para que los ministerios, sectores y localidades vayan más allá del ámbito de las sanciones y construyan de forma proactiva barreras técnicas y culturales lo suficientemente sólidas como para proteger la propiedad intelectual.
La directiva exige a todas las autoridades competentes que inicien una campaña nacional de represión desde el 7 hasta el 30 de mayo de 2026. Sin embargo, la conclusión de este periodo crítico no significa el fin de la lucha. Este debe ser el punto de partida de una nueva fase, en la que los derechos de propiedad intelectual se respeten como un principio fundamental para la economía.
Fuente: https://baothainguyen.vn/xa-hoi/202605/dung-la-chan-chong-xam-pham-ban-quyen-cc122b1/








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