Si estos "obstáculos" no se eliminan pronto, afectarán directamente al progreso de los proyectos y a los derechos de las personas.
El problema más acuciante es la insuficiencia de las políticas de compensación, apoyo y reasentamiento. Si bien la aplicación de tablas de precios de la tierra y coeficientes de ajuste estandarizó inicialmente el método de cálculo, la diferencia entre los precios de compensación fijados por el Estado y los precios de mercado en muchas zonas urbanas ha dado lugar a comparaciones y a un aumento de las quejas.
Además, muchos proyectos, incluso cuando las empresas negocian de forma independiente la expropiación de terrenos y alcanzan un 70-80% de finalización, permanecen estancados debido a la falta de un mecanismo claro para gestionar la zona restante, lo que provoca retrasos en el proyecto.
Del mismo modo, los procedimientos de subdivisión de terrenos, consolidación de terrenos y cambio de uso del suelo, aunque regulados, están sujetos a diferentes interpretaciones en las distintas localidades, lo que conlleva tiempos de tramitación prolongados y mayores costes sociales.
Estas dificultades hacen necesaria una "herramienta legal" oportuna para unificar la comprensión, abordar las deficiencias en la aplicación y crear sinergia entre las regulaciones y la práctica.
Se espera que el proyecto de Resolución de la Asamblea Nacional sobre la superación de las dificultades en la aplicación de la Ley de Tierras, presentado por el Gobierno el 18 de noviembre de 2025, aborde estos obstáculos. Uno de los aspectos más importantes del proyecto es la clarificación de los casos en que el Estado puede recuperar terrenos, especialmente en aras del interés nacional y público. Se trata de un ámbito delicado que exige transparencia, rigor y la prevención de abusos, garantizando un equilibrio armonioso de intereses entre el Estado, la ciudadanía y las empresas. La propuesta de recuperar terrenos para proyectos en los que ya se ha acordado una gran parte de la superficie contribuirá a que muchos proyectos superen su prolongado periodo de estancamiento.
El borrador también estipula la reducción del tiempo para la publicación de los planes de compensación y el tiempo para la organización de diálogos, lo que contribuirá a disminuir las demoras causadas por trámites engorrosos; propone no exigir la subdivisión del terreno al cambiar el uso de una parte de una parcela, simplificando así los trámites para los ciudadanos. Además, la clarificación de la base para el cálculo de las tasas por uso del suelo, el momento de la determinación del precio y el mecanismo de exención y reducción generará uniformidad y transparencia en la gestión financiera del suelo.
Sin embargo, la Comisión Económica y Financiera de la Asamblea Nacional hizo hincapié en que cualquier impacto en los derechos y la propiedad de las personas requiere una evaluación minuciosa. La eliminación de las restricciones debe garantizar simultáneamente la disciplina y evitar una relajación que podría acarrear riesgos legales o litigios más complejos.
Para que la Ley de Tierras de 2024 entre en vigor, se requieren acciones decisivas y responsables. En primer lugar, las autoridades locales deben acelerar la creación de la base de datos nacional de tierras, garantizando información completa, coherente e interconectada. Los datos precisos harán que los procedimientos sean más transparentes, reducirán significativamente el tiempo de procesamiento y evitarán errores. Asimismo, es fundamental reforzar la rendición de cuentas de los responsables de la gestión de terrenos.
En realidad, muchos proyectos demuestran que la evasión de responsabilidades y la falta de decisión están ralentizando el progreso general. En particular, el diálogo con la ciudadanía debe convertirse en un principio fundamental del proceso de adquisición de tierras. Un diálogo abierto y precoz, basado en información clara, es indispensable para generar consenso y reducir las quejas.
La aplicación de las tablas de precios de la tierra también requiere una supervisión rigurosa. El consejo de valoración de tierras debe operar de forma independiente, garantizando que los precios se acerquen al valor de mercado, evitando pérdidas presupuestarias y limitando el descontento público. Asimismo, es necesario impulsar la digitalización de los procedimientos administrativos en el sector de la tierra, lo que implica reducir el contacto directo y, por consiguiente, disminuir los costos y los casos de corrupción.
Y, lo que es más importante, requiere la determinación de cada ministerio, sector y localidad; el consenso del pueblo; y el espíritu del estado de derecho en toda la sociedad, para que la política de tierras se convierta realmente en un motor del desarrollo sostenible.
Fuente: https://hanoimoi.vn/go-diem-nghen-trong-luat-dat-dai-724083.html






Kommentar (0)