Un centro de recolección de chatarra en la comuna de Nong Cong.
Vivir con basura
En la calle Nguyen Cong Tru, en el barrio de Hac Thanh, una planta de recolección y clasificación de chatarra ubicada en pleno centro residencial se ha convertido en una pesadilla para los vecinos. Desde afuera, parece una casa antigua de dos pisos, pero la acera está completamente cubierta de montones de sacos. No hay letreros ni cercas, y la chatarra de todo tipo está esparcida por todas partes. Bajo un techo improvisado de chapa ondulada, las actividades de clasificación y desmantelamiento son frenéticas. Los recolectores usan sus propias manos para sacar sacos, clasificar metal y desmantelar equipos viejos directamente sobre el suelo polvoriento. No existen medidas de seguridad ni métodos de recolección de residuos. En los días calurosos, el olor penetrante a plástico quemado y tela en descomposición, combinado con el polvo, crea una atmósfera densa que impregna toda la zona.
"Prácticamente vivimos al lado de un basurero. Los niños sufren de alergias y tos constante debido al polvo y al humo de la basura quemada. Mi familia tuvo que instalar puertas dobles para bloquear el olor, pero incluso eso solo ayuda un poco", compartió la Sra. Nguyen Thi Lan, una residente de la zona, expresando su frustración.
Lo más peligroso de todo es el riesgo constante de incendio y explosión. Materiales inflamables como papel, espuma y plástico se apilan en grandes montones, justo al lado de las líneas eléctricas. En épocas de calor, incluso una pequeña chispa podría provocar un desastre. Sin embargo, estas instalaciones no cuentan con un sistema de prevención y extinción de incendios ni con un plan de respuesta ante emergencias.
Una situación similar se está desarrollando aquí mismo, en la comuna de Nong Cong. Un punto de recogida de chatarra, situado junto a la carretera principal, tiene una gran pila de basura alrededor de la base de un viejo árbol frente a la entrada. Dentro, viejos equipos de refrigeración, cables de cobre carbonizados y carcasas de plástico parcialmente quemadas yacen esparcidos por todas partes. Los trabajadores trabajan sin equipo de protección, cortando metal y quemando cables de plástico con las manos desnudas... el humo se extiende directamente a la zona residencial cercana.
"Todos los días son iguales, el humo es denso y difuso. Tenemos que sellar todas las puertas y ventanas, pero el olor persiste. Ahora toda mi familia sufre de rinitis alérgica", comentó un residente de la zona.
La presencia de puntos de recogida de chatarra en zonas residenciales se ha convertido en un grave problema en muchas localidades de la provincia. Por ejemplo, en el barrio de Dong Tien, los residentes tienen que soportar el olor a plástico quemado todas las tardes, ya que se queman materiales para extraer los núcleos metálicos. En los barrios de Quang Phu y Ham Rong, muchos hogares utilizan sus patios delanteros como puntos de recogida de chatarra sin cubrirlos ni tratarlos adecuadamente, lo que genera un aspecto desagradable y un alto riesgo de incendio y explosión.
La amenaza silenciosa
Es evidente que la aparición de puntos de recogida de chatarra en zonas residenciales no es un fenómeno pasajero, sino consecuencia de un desarrollo urbanístico descoordinado. Esta situación se ha mantenido durante muchos años, pero aún no existen estadísticas oficiales sobre el número de puntos de recogida existentes.
Se ha constatado que una de las causas de esta situación es la falta de planificación específica para la industria de recogida y procesamiento de chatarra. Las autoridades locales no han designado zonas específicas, lo que lleva a que la gente utilice sus casas y patios como puntos de recogida. Sin la infraestructura técnica adecuada, estas instalaciones operan de forma espontánea, careciendo de sistemas de tratamiento de residuos, seguridad contra incendios y medidas de protección ambiental. Además, la gestión ambiental a nivel local es deficiente. Muchas localidades carecen de funcionarios ambientales especializados o solo realizan inspecciones tras recibir quejas de los vecinos. Las medidas de control suelen limitarse a advertencias, lo que propicia la reincidencia generalizada. Por otro lado, la práctica de pequeñas empresas o negocios no registrados, que se aprovechan de las lagunas legales, dificulta que las autoridades impongan sanciones severas.
Ante esta situación, las autoridades competentes necesitan una estrategia más integral, a largo plazo y sólida para abordar este problema. En primer lugar, es necesario realizar una revisión exhaustiva e inventario de todos los puntos de recogida de chatarra, incluidos los pequeños e informales. Con base en esto, se debe desarrollar un plan de reubicación y reorganización, priorizando las ubicaciones alejadas de las zonas residenciales. Simultáneamente, es preciso reforzar la responsabilidad de las autoridades locales a nivel comunal, con asignaciones claras de autoridad en materia de gestión ambiental, inspecciones sorpresa más frecuentes y sanciones severas para los reincidentes. Para las empresas existentes, se deben implementar soluciones que las apoyen en su transición hacia actividades más adecuadas. Para construir una ciudad civilizada con un entorno seguro, no se puede permitir que estos "rincones ocultos" sigan existiendo.
Texto y fotos: Truong Giang
Fuente: https://baothanhhoa.vn/goc-khuat-cua-do-thi-hoa-256875.htm






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