
Captura cada momento junto al Puente del Dragón.
Cada tarde, alrededor de las 7, cuando las luces del Puente del Dragón se encienden, la Sra. Tho está allí con su motocicleta, que luce el conocido letrero: "Fotografía en 1 minuto, lista para usar". La pequeña esquina al pie del puente se ha convertido en un punto de encuentro habitual para esta mujer de más de 60 años, con su cámara y su pasión inagotable.
Su trayectoria en la fotografía abarcó décadas. Antes, trabajó en estudios de fotografía de bodas. En aquella época, cada paso de la edición fotográfica se realizaba manualmente, con meticulosidad y paciencia, cuidando hasta el más mínimo detalle. Pasar largas horas frente a las fotos a menudo le cansaba la vista, pero la recompensa era la satisfacción de crear una hermosa imagen para sus clientes.
En 2013, cuando el Puente del Dragón fue inaugurado oficialmente y rápidamente se convirtió en un nuevo símbolo de Da Nang, el número de turistas que visitaban la ciudad aumentó significativamente. Reconociendo la oportunidad que representaba el desarrollo turístico de la ciudad, la Sra. Tho comenzó a llevar su cámara a la zona al pie del puente para ganarse la vida. En los primeros años, muchos turistas solicitaban sus servicios de fotografía.
La Sra. Tho comentó: “De enero a finales de junio es la temporada de sol, así que hay muchos turistas y todavía hay trabajo. A partir de agosto, llueve mucho, así que ya no tomo fotos aquí. En esa época, me dedico a fotografiar las ceremonias de graduación de los estudiantes. Este trabajo también es muy competitivo porque hay muchos fotógrafos que hacen lo mismo”.

Aunque los lugares cambiaban con las estaciones, su cámara siguió siendo su compañera constante a lo largo de los años.
Durante más de 10 años, ha trabajado al pie del Puente del Dragón, siendo testigo de las transformaciones de la ciudad. Da Nang se ha modernizado cada vez más, el turismo ha florecido e incluso la profesión de la fotografía callejera ha cambiado gradualmente bajo la influencia de la tecnología.
Desde los tiempos en que los turistas tenían que buscar fotógrafos para capturar recuerdos, hasta hoy, cuando casi todo el mundo puede tomar fotos con sus teléfonos inteligentes, la Sra. Tho sigue allí, en silencio, como una guardiana de los bellos momentos de la ciudad de Da Nang.
La tecnología reina suprema, y la alegría de preservar los recuerdos nos espera.
El desarrollo de la tecnología ha transformado radicalmente la forma en que conservamos nuestros recuerdos. Antes, para obtener una buena foto en destinos turísticos, muchos recurrían a fotógrafos profesionales. Ahora, con tan solo un teléfono inteligente, los turistas pueden tomar, editar y compartir imágenes en redes sociales en cuestión de segundos. Esta comodidad ha provocado que la fotografía callejera se reduzca gradualmente en medio del rápido avance tecnológico.

La Sra. Tho comentó que la cantidad de clientes que la contratan para tomar fotos ya no es tan alta como en los primeros años después de la inauguración del Puente del Dragón; la mayoría de sus clientes son turistas extranjeros. Algunos días toma más de cinco fotos, pero también hay días en que pasa toda la tarde sin un solo cliente.
Lo más destacable es que, en su relato, nunca consideró que la tecnología fuera la causa del declive de la fotografía callejera. Al contrario, la veía como una evolución inevitable de la vida. En lugar de resistirse al cambio, optó por adaptarse. Esta mujer, de más de 60 años, aprendió a enviar los archivos fotográficos a sus clientes inmediatamente después de tomar las fotos, utilizando nuevos equipos para satisfacer las exigencias cada vez más aceleradas de los turistas.
Fue precisamente esta actitud proactiva ante el cambio lo que la ayudó a mantenerse firme con su cámara en la era digital.
A lo largo de su carrera, lo que más valora son los encuentros con turistas de todo el mundo . Algunos regatean con vehemencia, otros cambian de opinión después de tomar las fotos, pero ella siempre los acepta con gusto.

Hay una pequeña anécdota que aún recuerda con claridad. Ese día, un turista extranjero quería comprar una foto de recuerdo, pero no quería marco. Al ver esto, ella se ofreció a regalarle el marco. Unos minutos después, el turista regresó, insistiendo en darle dinero extra como agradecimiento. A pesar de negarse repetidamente, sintió la sinceridad y el aprecio de aquel desconocido. Para ella, estas son pequeñas alegrías que no todas las profesiones pueden ofrecer.
En una era donde se toman miles de fotos a diario con teléfonos inteligentes, el valor de una fotografía a veces ya no reside en su nitidez ni en la tecnología avanzada que la respalda. Lo que realmente conmueve es, quizás, la historia del fotógrafo, el encuentro fugaz entre desconocidos y las emociones capturadas en cada imagen.
Y quizás, en esta era de tecnología en constante evolución, personas como ella nos recuerdan que el valor de una fotografía no reside solo en la cámara o el teléfono, sino también en el corazón de la persona que está detrás del objetivo.
Fuente: https://nhandan.vn/hon-mot-thap-ky-giu-hinh-anh-ben-cau-rong-post966234.html








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