La tragedia del West Ham no reside en una temporada fallida, sino en la pérdida de su identidad. El equipo, otrora símbolo de la clase trabajadora y la cultura del este de Londres, se ha convertido en un club perdido en el modelo comercial del fútbol moderno. El traslado de Upton Park al London Stadium se presentó como un punto de inflexión que transformaría al West Ham en una potencia del fútbol inglés, pero tras casi una década, lo único que queda es una sensación de alienación.

Los jugadores del West Ham se dan ánimos mutuamente tras el descenso del club. Foto: Reuters

El London Stadium nunca perteneció realmente al West Ham. La distancia a las gradas, la fría estructura y el ambiente apático lo hacían parecer más un estadio multiusos que un hogar para el fútbol. Pero el estadio era solo la superficie; la principal razón de la caída del West Ham radicaba en su débil gestión. Durante años, el liderazgo de David Sullivan tomó decisiones sin una dirección clara. El West Ham gastó mucho dinero, pero sus inversiones carecían de estrategia. Cambiaban constantemente de entrenador, realizaban fichajes dispersos, carecían de un sistema de captación de talentos eficaz y no lograron construir una identidad profesional estable.

Mientras que los clubes de mitad de tabla de la Premier League prosperan gracias a modelos de gestión modernos, estrategias basadas en datos y planificación a largo plazo, el West Ham sigue operando de forma anticuada, fragmentada y con una mentalidad muy emocional. Se han quedado rezagados en una carrera donde el fútbol moderno exige cada vez más profesionalismo. Este declive se refleja, en última instancia, en la clasificación. Un equipo con tantos jugadores de calidad no debería estar en puestos de descenso. Pero cuando la estructura del equipo está podrida desde dentro, ni siquiera las estrellas en el campo pueden salvar al West Ham.

Tras su descenso, se prevé que el West Ham sufra pérdidas de alrededor de 100 millones de libras en su primera temporada. Muchos empleados del club corren el riesgo de perder sus puestos de trabajo, los recortes salariales son inevitables y una fuga masiva de jugadores estrella es un escenario probable. Irónicamente, según su contrato de arrendamiento de 99 años para el Estadio de Londres, si el West Ham desciende de la Premier League, el alquiler que el club paga a la GLA se reducirá drásticamente. Actualmente, el West Ham paga alrededor de 4,4 millones de libras anuales en concepto de alquiler, pero esta cifra se reducirá casi a la mitad si el equipo juega en la Championship. Esto significa que el déficit financiero será cubierto por el gobierno de la ciudad de Londres y los contribuyentes.

Lo más aterrador para el West Ham no es perder dinero ni jugadores estrella, sino perderse a sí mismo. Un club que una vez se enorgulleció de su identidad y del ambiente apasionado de Upton Park ahora es visto como un ejemplo fallido de la comercialización a medias del fútbol. ¿Cuándo volveremos a aquellos tiempos en que los aficionados del West Ham solo podían llorar al ver a su equipo hundirse en la desesperación?

    Fuente: https://www.qdnd.vn/the-thao/quoc-te/ket-cuc-khong-the-tranh-khoi-1041248